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15 Octubre 2012

Se publican cartas entre el padre del psicoanálisis y su hija Anne, a quien trató.Desvelan algunos secretos de familia que van más allá de la consciencia. El psicoanálisis se convirtió en uno de los pilares de su educación.

Son cartas terapéuticas. También de amor, del fraternal entre un padre y una hija. La correspondencia desvela algunos secretos de familia que van más allá de la consciencia, pues en este caso el emisario no es un padre normal, ni ejerce sólo como tal. También es el psicoterapeuta de la que se sienta en su diván epistolar: su hija Anne Freud.

Entre Sigmund y Anne Freud siempre hubo un lazo muy especial y durante el tiempo estuvieron separados físicamente no dejaron de escribirse. Francia acaba de reunir esta correspondencia (300 misivas datadas entre 1904 y 1938) en un libro inédito que desvela la estrecha relación entre el austriaco y la menor de sus hijos.

Siguiendo los pasos de su maestro, Anne fue la única de los descendientes de Freud que se dedicó a la disciplina defendida por su padre. Soltera y sin hijos, se especializó en la psicoterapia infantil e incluso abrió su propia clínica en 1938. "Ahora me doy cuenta, mirándote, de lo viejo que soy", le escribió el austriaco a su hija en una de las misivas, que data de 1920.

Aunque el encabezamiento de las cartas es el usual ("Querida Anne" y "Querido papá"), el contenido revela parte del contenido de las charlas terapéuticas que mantenían padre e hija. El tratamiento se prolongó desde 1918 hasta 1922. Llegaron a tener hasta seis sesiones semanales, durante las cuales Freud analizaba la actividad onírica de su hija atormentada.
Anne o Edipo

La relación entre ambos es, para muchos de sus discípulos, el mejor ejemplo de la teoría del complejo de Edipo defendida por Freud. Distanciada de su madre, Anne siempre estuvo muy unida afectivamente a su padre. También tuvo una relación difícil con su hermana Sophie, con quien rivalizaba y que falleció. De hecho, al ser la única soltera de sus hermanos, fue la que se ocupó de Freud cuando los demás volaron del nido.

El psicoanálisis se convirtió en uno de los pilares de la educación de Anne, que luego ella aplicó a su trabajo con los niños. Para la discípula ejemplar, el análisis infantil debía ocupar un rol importante en el desarrollo del menor. El análisis familiar no se queda en las sesiones de Sigmund y Anne, puesto que esta última también trató a su sobrino.

Junto a la correspondencia publicada, esta semana también verá la luz la mantenida por Freud con resto de sus hijos (Mathilde, Martin, Olivier, Ernst y Sophie). En este libro ('Sigmund Freud, lettres a ses enfants') no están incluidas las dirigidas a Anne, considerada un caso único puesto que sí fue analizada por su padre. Así, a diferencia de las misivas que le dirige a Anne, en las que remite al resto de sus hijos Freud les instruye sobre otros aspectos de la vida, como el amor, la depresión o la sexualidad, esta vez más como padre que como terapeuta.

Fuente de la noticia: El Mundo
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