generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
19 Noviembre 2007

El día (6 de junio de 2004), en el que fue dado por muerto, Frank Gardner, corresponsal de la BBC, fue tiroteado por la espalda para después sentir las balas en su abdomen. Los asesinos, no obstante, no tuvieron en cuenta -suelen carecer de esta capacidad-, la materia de la que estaba hecho el periodista y cual era el espíritu que la sostenía. Así, Gardner publica «Sangre y arena» (La epopeya del corresponsal de la BBC tiroteado por Al Qaida), que edita Kailas y que ha merecido el premio Reporteros del Mundo 2006.

El autor ha sabido hacerle frente al fanatismo, mantiene intacto su amor y respeto por el mundo islámico y ha querido dejar testimonio personal del horror, quizá porque, entre las calidades humanas, se encuentra el afán imparable de plantarle cara al olvido y el deseo imbatible de comunicarse con los otros. El periodista, que rinde homenaje al cámara que lo acompañaba, fue, pese a todo, bendecido por el destino: Simon Cumbers murió en la emboscada. Cuando el chico contaba 14 años conoció a uno de esos británicos que se apasionan por la citada zona y ese fue el punto de partida de su fascinación por el mundo árabe. Estudió a fondo su idioma y se licenció en Estudios Árabes e Islámicos. De hecho, sus vacaciones de jovencísimo estudiante las pasaba en El Cairo, donde como en otro lugares experimentó «el maremoto de cordialidad» que se genera alrededor del extranjero.

De «play boy» a reportero

Conoció y compartió amistad con los más pobres, aunque su etapa como banquero de inversión en la zona del Golfo arábigo lo relacionó con príncipes y multimillonarios y llevó su cuenta corriente a listones muy altos. Sin embargo, aquel joven que había conquistado el éxito con sólo veintitantos años y que vivió en Nueva York, sintió un buen día que «la vida casi idílica» que llevaba en Dubai debía ser sustituído por algo más excitante. «Me cansé de vivir como un príncipe «play boy» con mi opulento sueldo», escribe con humor y, lo que son las cosas, muy cercano en el tiempo, llegaron a su vida Amanda, su esposa, y la decisión de convertirse en reportero de noticias... sin sueldo fijo. De esa forma y durante años colaboró con la BBC. Tenía 34 cuando empezó. Vestido de saudí llegó a lugares de Arabia que ningún occidental había logrado pisar. De hecho, tras el atentado, el «establishment» saudí lo achacó a haberse atrevido a ir sin escolta gubernamental. Pero Frank escribe: «Si un miembro respetado de una tribu te da su palabra de honor de que responde por tu seguridad, estás más a salvo que con todos los guardaespaldas del gobierno». Protagonizó situaciones terribles en zonas ya de por sí en ascuas. Sudán, Libia, Afganistán, Argelia, Sudán, Kosovo, Jerusalén han formado parte de su peligroso periplo por el pavor y la desvergüenza del mundo indigno de las guerras. Como experto, narra los entresijos de las tramas fundamentalistas, y de los atentados terroristas.

Balacera en Arabia

Cita errores como el cometido en 1999 cuando tras el secuestro de un avión indio se liberó a Omar Said Shaikh, licenciado en Económicas de la London School, que tres años después secuestró al periodista Daniel Pearl, decapitado ante las cámaras, hecho recuperado en «Un corazón invencible». Tampoco se puede ignorar la incursión de Gardner en una de las más secretas organizaciones de Kuwait, «Narcóticos anónimos» y el dato de que 3.500 guardias iraníes de la frontera perdieron la vida para frenar contrabando de droga.

Su camino hacia el atentado se inició en Londres tras entrevistar al príncipe Turki Al-Faisal. embajador saudí en Gran Bretaña. El motivo, «investigar en profundidad cómo se enfrentaban las autoridades saudíes a las células de Al Qaida». Entre sus peticiones se encontraba filmar Al Suwuadi, una zona residencial en la que se había producido un tiroteo entre la policía y una célula islamista. Una minifurgoneta se detuvo cerca. Un joven árabe se acercó a Frank y, sonriente, le dijo: «Assalam aleikum» (Que la paz sea contigo), un saludo que implica que no se desea mal alguno al interlocutor. Gardner, confiado, respondió: «Wa aleikum assalam wa rahmatullah» (Y sobre ti la paz de Dios y sus bendiciones). Sin más, disparos y más disparos. A pesar de estar malherido en extremo -las balas seguían horadando su cuerpo-, no perdió el conocimiento. A su alrededor, muros y puertas cerradas y, tal vez lo peor, rostros transfigurados por «el odio puro y el fanatismo».

Llevaba media hora desangrándose cuando apareció la Policía. Del hospital lo último que queda en su memoria es «la expresión de pánico de los cirujanos». El panorama que tenía lo supo Gardner tiempo después: CID, coagulación intravascular diseminada, la sangre empieza a coagularse por doquier y todo el cuerpo es una herida gigante, «una de las últimas reacciones previas a la muerte». La lucha con la mortal enemiga fue larga y dura hasta un punto insoportable para una persona. Pero Gardner regresó a la BBC, sin piernas y en silla de ruedas, en abril de 2005. En la guerra entre Israel y Líbano viajó a Jerusalén para informar.

Fuente de la noticia: Diario ABC
PREMIOS LITERARIOS POR ORDEN ALFABETICO
LOS MAS VENDIDOS FICCIÓN // NO FICCIÓN
Desarrollada x Serlib Internet