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10 Mayo 2012

El escritor holandés explora temas contemporáneos como el malestar de la familia, la difícil comunicación entre padres e hijos o la falsedad de las relaciones sociales.

El escritor holandés Herman Koch da por cerrada con su última novela, Casa de verano con piscina, una suerte de trilogía en la que muestra las pequeñas miserias de la clase burguesa europea.

Koch ya había abordado esa cuestión en su primera novela publicada en España, La cena, una obra que se inspiró en el asesinato en Barcelona de una mujer sin techo en un cajero automático por parte de dos jóvenes de clase acomodada; y en otra novela anterior, inédita en castellano.

Casa de verano con piscina (Salamandra/Amsterdam) explora temas contemporáneos como el malestar de la familia, la difícil comunicación entre padres e hijos o la falsedad de las relaciones sociales, así como el deseo, la culpa o el ansia de venganza en el seno de una sociedad permisiva y autocomplaciente.

En una entrevista concedida a Efe, Koch señala en un perfecto castellano que al principio su única idea clara era que quería "tener a un médico como protagonista que se siente humillado o maltratado por un círculo de pacientes artísticos, arrogantes y pedantes".

Cuando ya había empezado a escribir se hizo pública la detención de Roman Polanski en Suiza perseguido por la relación con una menor en los años 70, "un tema que daba mucho juego para una novela y que me hizo pensar -dice- en la posibilidad de que un hombre mayor pudiera ser un violador o incluso un pederasta".

De esa reflexión, apunta, salió el director de cine de su novela, que tiene unos 70 años, y su mujer, unos cuarenta años más joven, que se llama Emmanuelle, "el mismo nombre de la actual mujer de Polanski", repone Koch.

A Koch le preocupa más el cómo que el qué: "Desde el principio, el médico protagonista confiesa que ha tenido responsabilidad en la muerte del cineasta, pero lo interesante es saber cómo ha pasado eso".

Como en todas sus novelas, el escritor holandés invita al lector a "un dilema ético", a que "se ponga en la piel del médico y piense qué habría hecho él mismo en su situación".

El escritor, señala Koch, "no juzga a los personajes, ni dirige al lector sobre qué tiene que pensar; simplemente debe presentar bien las escenas y los hechos".

Koch trata asimismo en la trilogía la cuestión de las apariencias, en este caso a través de unos artistas, propietarios de la casa con piscina a la que invitan al médico y su familia.

"En Holanda, pero creo que pasa en muchos lugares, los que tienen una profesión creativa se sienten más importantes y mejores personas que los demás", comenta Koch.

Frente a esos artistas arrogantes, el escritor sitúa a un médico de cabecera, "una profesión que hace cincuenta años tenía un prestigio que hoy ya no tiene; es un tipo de personas a los que invitas a una barbacoa, pero que son aburridos, porque ni escriben, ni actúan, ni dirigen".

El autor de "La cena" no tenía intención de ser abiertamente crítico con la sociedad mediática actual, pero "sí quería atacar a un grupo de la sociedad que son justamente los creativos".

Koch presenta asimismo en Casa de verano con piscina a unos padres que hiperprotegen a sus hijas que ya son semiadultas, porque, en el fondo, "un padre no quiere despedirse de la pequeña niña que ha tenido siempre en casa".

Esa mirada ácida a la pequeña burguesía, que admite podría tener cierto paralelismo con el cine de Claude Chabrol, y a más distancia con el de Haneke, pretende reflejar "las pequeñas tragedias de una clase burguesa que siempre tienen como escenario el ámbito de la familia, una institución que perciben amenazada desde el exterior".

Argumenta Koch que se centra en esa clase acomodada porque "es un medio que conozco bien", pero asegura que con esta novela da por acabada esa especie de trilogía que constituyen sus últimos libros.

En su próxima novela, Koch narra la historia de un escritor provecto que recibe una carta de alguien que cuarenta años atrás había participado en unos hechos que el literato narraba en un libro, y que ahora le ofrece nuevos datos de aquel caso para que el autor escriba una nueva versión de la novela.

Esta novela, que tiene como título provisional Estimado señor M., incluirá algunos elementos de suspense.

Mientras prepara esta nueva novela, Koch ha visto como La cena tendrá tres versiones cinematográficas o televisivas en Holanda, Alemania y Noruega.

Fuente de la noticia: La Vanguardia
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