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7 Abril 2012
Lilián Aguirre retrata el día a día de estos trabajadores en la década de los 80. Como mujer de guardia civil, reivindica el reconocimiento social a estos agentes.

Tras publicar en 2008 Heridas en la sombra, la periodista Lilián Aguirre vuelve a revelar sus vivencias como testigo de la batalla contra el terrorismo por su condición de esposa de un guardia civil en Profesión: Luchar contra ETA, "un homenaje al sacrificio de tantos héroes que se está olvidando".

Aguirre asegura que este ensayo, editado por Espasa, pretende recordar a las víctimas de ETA y, sobre todo, homenajear a todos los policías y guardias civiles que "arriesgan su vida para luchar contra los terroristas".

Se nos está olvidando a todos el sacrificio personal de tantas personas "Se nos está olvidando a todos el sacrificio personal de tantas personas" denuncia la autora, que cree que no se está valorando lo suficiente que, gracias a la labor de las fuerzas de seguridad contra la banda, ETA ha decidido dejar su actividad terrorista.

En primera persona, Lilián Aguirre retrata el día a día de los agentes en la década de los ochenta, los llamados "años de plomo" en los que su marido estaba destinado en el País Vasco.

"Lo más duro era la incertidumbre permanente. No existían los móviles, así que lo único que podía hacer era esperar una llamada confiando en que se tratara de mi marido y no de alguien que me dijera que había pasado algo", recuerda la periodista.
"Los años del plomo"

De esa época, en la que "los atentados abrían los telediarios demasiado a menudo", la autora también revela detalles sobre la preparación de las operaciones policiales y cómo los guardias civiles estaban "codo con codo en bares con los terroristas" a los que después iban a detener.

Lo más duro era la incertidumbre permanenteAguirre considera necesario que la sociedad conozca el trabajo "encomiable", "heroico" e "impagable" de los policías, lo "extraordinariamente cerca" que están de los asesinos, sobre todo los efectivos del Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC), del los del Grupo Operativo del Servicio de Información (GOSI) o del Grupo de Apoyo Operativo (GAO).

Así, relata la desarticulación del comando Eibar en 1989 y la detención de sus tres miembros que habían asesinado a cuatro guardias civiles años antes o la oleada de asesinatos de comienzos de los ochenta.

Ahora, veinte años después, Aguirre pide a los terroristas que entreguen las armas y reconozcan el daño causado como "único" camino para lograr la paz.

Fuente de la noticia: 20minutos.es
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