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1 Febrero 2012
El escritor cierra su emocionante trilogía sobre el amor, la muerte y la felicidad con la publicación de «Los días felices»

Hace unos pocos años, Ángel Fernández Fermoselle empezaba a «grabar» una trilogía de relatos de aliento contemporáneo, urbano y cotidiano. Todos ellos venían precedidos por una estrofa de una canción pop. Los dos primeros «álbumes» fueron «Últimos segundos» (con la muerte como cuarta pared y telón de fondo) y «Los amores urgentes» (por supuesto, con el amor como engranaje) y ahora llega la tercera entrega, el delicioso «Los días felices», melodías y estribillos de un puñado de personas de ésas con las que te cruzas por la calle en busca de la felicidad. Tracy Chapman, Neil Young, Freddie Mercury, Suzanne Vega, Jackson Browne, Sting, Alanis Morissette, Bruce Springsteen, Leonard Cohen, Van Morrison y James Taylor comparten escenario con el autor en esta ocasión. Rockero y narrador (y un montón de cosas más), Fernández Fermoselle afina su Fender.
Fernández Fermoselle: «Grabar un disco es parecido a escribir un libro de relatos»
ABC
Portada del libro

-¿Le gustaría que habláramos de su nuevo libro como su tercer elepé?

-Tengo un buen amigo, José Nortes, que es productor musical, uno de los mejores de España. He tenido la fortuna de seguir de cerca varios de sus trabajos (Ariel Roth, Miguel Ríos, Quique González...), y siempre le decía que el proceso creativo de hacer un disco resulta muy parecido al de escribir un libro de relatos. La música, la idea; la letra, el andamiaje; los arreglos, las mil y una ediciones del mismo texto; a veces hay que meter un violín, o una digresión, ojalá que inteligente y adecuada; otras veces hay que dejar sólo la batería y la voz, o el cuento descarnado, sin adjetivos ni concesiones, con toda la crudeza. Sí, me gustaría hablar de «Los días felices» como mi tercer elepé. Aunque también tengo un maxi-single, «Amor Kamikaze», en forma de novela.

-¿Qué compone antes, la letra o la música?
«La creación es lo más hermoso que hay, es un estallido»
-La creación es lo más hermoso que hay, lo que verdaderamente se convierte, para mí, en un estímulo inalcanzable... hasta que me acerco lo suficiente, o creo que lo he hecho y, entonces, estallo. Casi literalmente: crear es eso, un estallido.

-Sus relatos siempre me han parecido canciones. Por su extensión, porque son directos, porque se te pegan al corazón.

-Siempre he pensado que algunos de los grandes letristas contemporáneos no tienen nada que envidiar a los mejores poetas. Entre Dylan y García Lorca, a nivel de talento, y que me perdonen los formalistas del Ateneo, no hay diferencia. Para mí la música es muy importante, toda una inspiración frecuente y profunda.
Los tres ases de la Humanidad

-Muerte, amor y felicidad. Sin duda tres temas básicos de la literatura, pero también del cancionero universal.

-Son tres de los grandes asuntos de la Humanidad. Todos tememos en alguna medida a la muerte, aunque solo sea por el mundo desconocido al que nos arroja. Todos queremos amor, una necesidad casi biológica para subsistir, y todos anhelamos más felicidad, independientemente de cuánta tengamos. Yo sólo escribo sobre cuestiones que me apasionan, o que me aturden lo suficiente, y que están presentes en nuestra vida diaria.

-¿La felicidad se busca o se encuentra?

-Hay que buscarla constantemente. Pero no es gratuita, ni facilona. ¡Hay que trabajársela! No viene sola, ni se queda mucho tiempo si no la cuidamos. No dudo de que existe una predisposición genética a tenerla cerca o lejos, pero también creo que es el resultado de una serie de actitudes vitales. Al final, todo está en la cabeza. Los miedos, los logros, los fracasos.

-Pongámonos kavafianos. ¿Aunque la felicidad no llegue solamente el camino hacia ella ya vale la pena?
«Lo más importante es la capacidad de ser feliz»
-Por supuesto. La felicidad no es una meta, porque la meta de la felicidad permanente es inalcanzable. Es el camino, y no su final, lo que importa. Pero tampoco debe ocurrir que nos dediquemos a complicarnos el trayecto cada día con todo tipo de nimiedades. Hay quien se baña en ella, pero ni la ve. Y hay quien no tiene nada, pero sí lo más importante: la capacidad de ser feliz.

-Una canción (o 10) que le haga feliz.

-Muchas, y curiosamente bastantes son tremendamente tristes. Si destacara diez serían: «For Everyman» (Jackson Browne); «Lost verses» (Mark Kozelek); «You can close your eyes» (James Taylor); «Thunder Road» (Bruce Springsteen); «A thousand kisses deep» (Leonard Cohen); «Thrasher» (Neil Young); «American Tune» (Paul Simon); «Solsbury Hill» (Peter Gabriel); «The queen and the soldier» (Suzanne Vega); y «Bohemian Rhapsody» (Freddie Mercury). Y tendría que nombrar un par de suplentes indispensables: «Confortably Numb» (Gilmour/Waters), «Fragile» (Sting) y, en un arrebato de necesidad, por último, «Hey Jude» (McCartney, con créditos también para Lennon).

-¿A quién le gustaría escribirle una canción?

-A Mohamed Bouazizi, a quien está dedicado el primer cuento. Me apasionan las personas que, como él, entregan sus vidas con una insólita generosidad, buscando el bien común, luchando con lo que único que tienen, sus vidas, para conseguir algo, la libertad, que en Occidente disfrutamos por el fortuito fenómeno de haber nacido aquí. Este joven tunecino se inmoló en protesta por el trato de la policía de Ben Alí; su martirio fue el más importante detonante de lo que luego hemos conocido como la Primavera Árabe. Mis respetos a Mohamed, y mi admiración profunda. Pasar por esta vida con semejante curriculum es un logro maravilloso que todos deberíamos honrar.

Fuente de la noticia: ABC
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