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13 Noviembre 2006

Hasta ahora, lo que más miedo me daba era Bush", asegura el escritor

Pálido, alto y esquelético, Stephen King tiene aspecto enfermizo, ligeramente fantasmagórico. El hombre que ha metido el miedo en el cuerpo a millones de lectores podría pasar por un espectro si no fuera por el jersey azul de lana gruesa, nada gótico, que le da un aire de progre universitario de los años 70. Pese a su escasa afición a hablar con la prensa, el autor de clásicos estremecedores como Carrie, La noche del vampiro, El resplandor o Misery ha querido en esta ocasión promocionar personalmente su última novela Lisey´s story (La historia de Lisey ), saludada por la crítica como uno de sus mejores libros, y por eso visita estos días Londres.

"Esta es una novela muy diferente a lo que normalmente escribo. Es una historia de amor, contada desde un punto de visto femenino, que te hace sentir triste. Se que mucha gente ha llorado leyéndola", afirma el rey de los relatos de terror, que se define como "un doctor de las emociones". "Siempre escribo deseando provocar emociones en el lector. Hacerle que grite, que se ría o que llore. Lo que hago realmente es asaltar emocionalmente a la gente", comenta entre risas.

Tras la reciente victoria de los demócratas en Estados Unidos, el escritor de Portland, Maine, no duda un instante cuando le preguntan qué es lo que más teme en esta vida. "Hasta ahora, lo que más miedo me daba en el mundo era George W. Bush, realmente". "Los último seis años han sido como vivir en una casa cerrada a cal y canto. Ahora es como si se hubiera abierto una ventana y hubiera entrado una ráfaga de aire fresco", comenta este simpatizante demócrata que gastó muchas energías en su juventud protestando contra Richard Nixon y la guerra de Vietnam.

Lisey´s story narra la historia de la viuda de un autor de renombre, Scott Landon, con quien estuvo casado 25 años. Dos años después del fallecimiento, Lisey entra al fin en el estudio de su marido y comienza a ordenar papeles y manuscritos. Metida en esa tarea, encontrará los demonios que en vida persiguieron a su esposo y reflexionará sobre el horror y la felicidad que compartieron. "El odio es la otra cara del amor y cada matrimonio degenera en algún tipo de relación con lados oscuros, en los que he intentado penetrar", señala King, que afirma no creer en el matrimonio, "pero sí en la monogamia".

 

ACCIDENTES Y DROGAS

El escritor niega que la obra tenga tintes autobiográficos y recuerda que su esposa Tabitha, con la que se casó en 1971, no es, como la protagonista, un personaje a la sombra de un marido famoso. "A diferencia de Lisey, mi mujer es madre de tres hijos y autora de seis novelas y tiene una vida propia muy rica". Ella le ayudó a recuperarse el gravísimo accidente de tráfico que en 1999 estuvo a punto de terminar con su vida.

También le había ayudado antes a salir de la rutina de drogas y alcohol en la que había caído. Hay quienes piensan que fue en ese periodo alucinado cuando escribió sus mejores relatos. "No creo que escribiera mejor ni peor. Desde luego, si hubiera escrito sobrio, los libros serían diferentes. También sé que si hubiera seguido por donde iba mi vida habría sido más corta".

Fuente de la noticia: La Voz de Asturias
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