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24 Octubre 2011
El escritor griego presenta la novela 'Con el agua al cuello', un nuevo caso del comisario Jaritos

La máxima marxista de que la religión era el opio del pueblo ha dejado de tener validez para el escritor griego Petros Márkaris, que está convencido de que el nuevo dopaje social son los créditos bancarios.

Márkaris, en una entrevista con Efe de que la ha hablado de su nueva novela, Con el agua al cuello, editada por Tusquets en castellano y catalán, ha asegurado que a la facilitad de lograr créditos en los últimos años en su país "yo le llamo dopaje".

"Todo el mundo está dopado - ha añadido el autor griego, creador del inspector Jaritos. Si el objetivo es hacerte rico en el mínimo tiempo posible eso es dopaje y las drogas erosionan el organismo y eso es lo que ha ocurrido en Grecia".

"Con el agua al cuello es un nuevo caso del comisario Jaritos, de la policía de Atenas, en la que se producen varios asesinatos de banqueros de forma truculenta: el asesino utiliza una espada medieval con la que rebaña el cuello a sus víctimas de un solo tajo.

Márkaris ha querido contraponer con este recurso a los banqueros, representantes del éxito social, con un arma medieval: "Una espada es un arma arcaica", remacha el escritor para resaltar la paradoja de estos crímenes.

Esos banqueros representan el nuevo orden económico para Márkaris porque está convencido de que "el capitalismo tal y como lo hemos conocido hasta ahora ha firmado su acta de defunción. Lo que se impone ahora es el sistema bancario", ha dicho.

En la novela, uno de los personajes es un antiguo atleta griego que se hizo rico recurriendo al dopaje para lograr sus éxitos deportivos y que ahora está postrado en una silla de ruedas, una metáfora de la Grecia actual, postrada en una profunda crisis económica de la que Márkaris no ve la salida.

"Estamos pasando por una auténtica tragedia -ha aseverado el escritor. Estamos inmersos en una recesión profunda y no existe una salida clara del túnel".

Márkaris se muestra autocrítico con su país, pero tampoco se muestra muy convencido de la ayuda europea: "No niego -ha dicho- que la mayor parte de la tragedia sea culpa nuestra, pero la intervención europea no ha mejorado las cosas. Han aplicado medidas severas y las cosas van de mal en peor".

La degradación de la vida cotidiana en Grecia la resume Márkaris con varios datos: "El número de suicidios ha aumentado en un 24% durante la crisis y hay gente que tiene miedo de salir a la calle, incluso para comprar, por el temor a la delincuencia".

La brutal crisis de su país es el trasfondo de Con el agua al cuello, aunque también podría afirmarse que es casi como un personaje fantasmal que está presente a diario en la vida de millones de griegos, aunque, como es habitual en Márkaris, los personajes tratan de combatirla en la media de lo posible recurriendo al sentido del humor, la última esperanza de los que tienen pocas esperanzas.

No se olvida de Márkaris de los sufrimientos a causa de la crisis de otros países como España. Jaritos muestra su solidaridad con nuestro país y, cuando tiene que comprarse un nuevo coche, opta por uno de la marca Seat, a pesar de que sus compañeros policías le insisten en que se decante por una marca asiática.

Con el agua al cuello es la primera parte de una trilogía dominada por la crisis económica. La próxima semana aparecerá en Grecia la segunda parte, en la que los banqueros y su ingeniería financiera son sustituidos por un inspector de Hacienda.

Márkaris ha confesado que tiene una buena relación con su personaje: "El primer café del día siempre me lo tomo con Jaritos. Él me cuenta sus planes, a quién va a interrogar, qué pistas tiene sobre el caso y luego yo lo escribo".

Fuente de la noticia: La Vanguardia
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