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23 Septiembre 2011

Es esperanzador que en estos tiempos tan duros para el libro existan pequeñas editoriales que nos asombren título tras título. Ya hemos hablado repetidas veces de Cabaret Voltaire y hoy le toca el turno a otra editorial catalana, que tiene el sugerente nombre de Libros del Silencio.

El silencio, un viejo conocido de los Desayunos en Urano, tan bello cuando es voluntario, tan terrible cuando es forzoso. Mi sobrina me preguntaba el otro día que cuándo iba a poder leer ella como yo, sin hablar. Algo parecido le pasó a San Agustín («recorrían las páginas los ojos y el corazón profundizaba el sentido, pero la voz y la lengua descansaban»), y de esa anécdota surge el título de la editorial de la que hoy hablamos.

Empezamos con dos libros de Ivan Cotroneo (Nápoles, 1968), un escritor y guionista que debutó en 2003 con Il re del mondo, novela a la que seguirían Cronaca di un disamore y Kriptonita en el bolso. Escribe para Rolling Stone, y ha traducido a Kureishi y Cunningham. Como guionista, ha colaborado en Yo soy el amor o Tengo algo que deciros, dos películas que los lectores de Desayuno en Urano conocéis de sobra.

El beso

Una novela tan corta que se hace tremendamente dolorosa. La historia es simple y, precisamente por su simpleza, resulta sobrecogedoramente trágica. Lorenzo es un chico de quince años que acude a un instituto de provincias pero comete un pecado gordísimo e imperdonable al regalarle una sudadera al chico más guapo de su clase. Por otro lado, una maestra se enfrenta a sus mayores terrores siguiendo el ejemplo de Lorenzo, tan valiente, tan él mismo. La homofobia como único tema, basado en una historia real de la que ya os hemos hablado, desgraciadamente, en su momento y ahora.


Kriptonita en el bolso

La homofobia de nuevo como tema fundamental de la novela, pese a que pueda pasar desapercibido para lectores no sensibilizados con el tema (por otro lado, la historia de ¿amor? entre los padres del protagonista es tan curiosa que casi se acaba comiendo al resto). Sin embargo, no encontramos la crudeza del El beso, siendo ésta mucho más amable: dos personajes que se ven distintos, se reconocen, se apoyan mutuamente y se aceptan. Uno de ellos, Gennaro, viste leotardos y una capa rosa de peluquería y se cree Superman, registrando el bolso de las señoras para ver si llevan kriptonita. El pobre Gennaro no está bien de la cabeza, pero además ha descubierto que le gustan los chicos (y eso nos lleva a un tema dolorosísimo que pocas veces se ha tratado en la literatura: ¿y qué pasa con los discapacitados homosexuales?) Kriptonita en el bolso se lee con un constante escalofrío, con el escalofrío que se produce por el reconocimiento de tantas y tantas situaciones por las que hemos pasado casi todos los de mi generación (los que pasamos la infancia en los setenta): esos pollitos de colores, esos pantalones de pata de elefante, las minifaldas (era la época de las maxifaldas pero a Italia, como a España, llegaba y llega todo tarde siempre), las drogas, la liberación sexual… así que agárrate a mi espalda y vamos a volar.

Kriptonita en el bolso será llevada al cine por el propio Ivan Cotroneo.

Fuente de la noticia: dosmanzanas.com
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