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7 Septiembre 2011
Carlos Taibo escribe la primera biografía íntima del poeta portugués

Fernando Pessoa (1888-1935), el poeta oficinista con aspecto de Profesor Tornasol y aire ausente, casi fantasmal, va unido al gran mito de su baúl, su legado póstumo. El enigma de 72 heterónimos exhumados y el 'work in progress' fragmentario de 'El libro del desasosiego'. La interioridad del genio en el anonimato de un café de Lisboa y un vasto edificio con tantas habitaciones, voces: Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Ricardo Reis... poetas imaginados dentro del corpus de la gran obra en idioma portugués del siglo XX. Muchos estudiosos se han lanzado a esta vida anónima de Bartleby en sepia a explicar algo, a justificar el monstruo del baúl.

"En las biografías canónicas de Robert Bréchon, Ángel Crespo, João Gaspar Simões o Richard Zenith, la idea de Pessoa como un humano no suele tener relieve", explica el politólogo Carlos Taibo, que se mete esta vez con asuntos bio-literarios en 'Como si no pisase el suelo. Trece ensayos de Fernando Pessoa' (Trotta). "Sus libros son monografías de 500 páginas donde, si excluimos los aspectos literarios o esotéricos, la persona se nos queda en nada. Yo tiro de lo que en otras obras son sólo notas a pie de página para crear al personaje. He querido situarlo dentro de las calles donde vivió". Y añade: "Es el libro con el que más he disfrutado. No es de crítica literaria. Se trata de una biografía muy delicada. Diría que es un divertimento trabajado".

El estudio de Taibo repasa la vida familiar del literato, sus años en Durban (Sudáfrica), de niño y adolescente, su dominio del inglés, sus bebidas predilectas, o su propensión al negro en el vestir. Taibo aborda su amor platónico con Ofélia Queirós, en dos series epistolares, e intenta dilucidar si, como dice la leyenda, Pessoa murió sin 'conocer mujer'. ¡Bien pudo haberse pasado por los prostíbulos del Barrio Alto!, viene a decir el autor, poniendo pegas a la leyenda. Al fin y al cabo, sus círculos de poetas modernistas los frecuentaban (aparece mucho el maldito Mário de Sá-Carneiro). Taibo especifica su carácter, su sentido del humor, sus escándalos como crítico literario, su desdén, sus andares, su ideología, su soberbia de posteridad, su apatía, y varios pormenores de su costumbre. "Hay quien ha llegado a decir que la persona de Fernando Pessoa ni siquiera ha existido". Taibo frente al fantasma.

Un tipo despistado

"La bibliografía deja de lado muchos aspectos de su realidad personal. Sospecho que se ha creado muchos mitos en torno a su figura, "explica Taibo. En 'Como si no pisase el suelo' Pessoa aparece emparentado con Cavafis y Kafka. "Son oscuros oficinistas, autores de textos de economía o seguros, en su trabajo". Por otro lado, el enigma literario tiene sus muros. "Resulta difícil vincular a Pessoa con su tiempo histórico, con el hundimiento de la monarquía o la Guerra Mundial. Está al margen de los hechos de su tiempo, a veces es como si desapareciese". El fantasma frente a Taibo: "Es una metáfora del ser humano del siglo XX. Representa la incapacidad de comprender el mundo en el que vive".

Entre las varias exageraciones que pululan en torno a este hombre de gafas redondas que se desvanece en literatura y metáfora, Taibo destaca la fama de marginal: "Si preguntásemos a los 10 literatos más célebres en Portugal de los años 30 quién era Pessoa todos hubiesen sabido responder. Aunque es cierto que su obra se difundió en revistas literarias de eco reducido. Pero no era tan marginal".

De Campos, el heterónimo decadentista de técnica moderna, Ricardo Reis el latinista y el buen salvaje Alberto Caeiro son poetas imaginados que son también citados por Taibo. Estos y otros muchos, de la legión de fantasmas. Menta también a Soares, falso autor de 'El libro del desasosiego': "La mayor acumulación de frases geniales de Homero hasta hoy", cuenta el escrupuloso biógrafo diletante, quien separa al mamífero, bípedo, implume, racional e histórico de su cajón de espíritus. Pieza subastada, por cierto, en 2008. "Hay quien dice que estaba loco, pero su eficiente trabajo de oficinista, por un lado, y sus cartas explicativas demuestran la lucidez de su proyecto literario. Por otro lado, la locura va muchas veces unida a la obra literaria". Habrá que concederle algo al mito. Taibo toma al burgués solitario y renuncia al tentador espectro que parece no pisar el suelo y a su milagro.

Fuente de la noticia: El Mundo
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