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6 Noviembre 2006

Un tribunal manda suprimir los párrafos polémicos de la biografía de Joachim Fest

Alemania no gana para sustos conforme va saliendo a la superficie el oscuro pasado de sus grandes intelectuales. Después de la famosa revelación de Günter Grass sobre su pertenencia al Ejército nazi durante su juventud, ahora es el reputado filósofo Jürgen Habermas, uno de los estandartes de la Escuela de Frankfurt, el que se encuentra en el ojo del huracán. Curiosamente, tanto Grass como Habermas tienen el premio «Príncipe de Asturias».
Habermas acaba de lograr que un tribunal de Hamburgo retire de las librerías la autobiografía «Yo no», del periodista Joachim Fest, en la que se señala, sin citar su nombre, que «uno de los mayores filósofos del país» fue, durante su tierna adolescencia, un entusiasta de Adolf Hitler y deseó la victoria del Tercer Reich en la fase final de la II Guerra Mundial.
Joachim Fest, ex jefe de la sección de Cultura del diario conservador «Frankfurter Allgemeine Zeitung», falleció el pasado septiembre tras haber logrado la fama como gran especialista del nazismo (su biografía de Hitler vendió cientos de miles de ejemplares) y azote de intelectuales de izquierdas como Grass, al que hace sólo unas semanas, poco antes de morir, llamó hipócrita, no por ocultar su paso por las Waffen SS, el cuerpo de élite del Ejército alemán, sino por criticar durante años a aquellos que habían colaborado con Hitler.

La relación con Habermas no era mucho mejor. La enemistad entre ambos escritores se remonta a los años ochenta. En su biografía, Joachim Fest relata que a los 14 años Habermas (nació en el año 1929) mandó una carta a un amigo suyo, Hans-Ulrich Wehler, en la que expresaba su admiración por Hitler y por los avances de las tropas del dirigente nazi. Al parecer, Wehler le mostró esa carta a Habermas en los años 70 y éste se la comió. Literalmente, aunque lo paradójico es que Habermas nunca ocultó su pertenencia a las juventudes hitlerianas, cosa, por otra parte, nada asombrosa porque a partir de 1939 todos los jóvenes alemanes eran obligados a participar en alguno de los cuerpos paramilitares del nacionalsocialismo.

El caso es que (siempre sin citarle) Joachim Fest tilda la acción de Habermas de «liquidación de lo siniestro». La calificación no es gratuita. Y es que así se titulaba precisamente un artículo que Habermas escribió en 1986 contra el periodista e historiador después de que éste permitiera que el «Frankfurter» publicara un escrito del historiador Ernst Nolte que defendía que el nazismo y el holocausto no eran más que la reacción del pueblo alemán a las masacres del comunismo soviético.
Fantasmas del holocausto
Las tesis revisionistas de Nolte, que comparaba los «campos de reeducación» del régimen estalinista con los más de dos mil centros de exterminio de la Alemania nazi, provocaron un seísmo de gran magnitud en un país que aún no ha logrado desembarazarse de los fantasmas del holocausto. Alarmados por este artículo, varios intelectuales de izquierda, con Jürgen Habermas a la cabeza, se lanzaron contra la yugular de Joachim Fest, que se defendió invocando el derecho a la libertad de expresión.

Según cuenta el diario italiano «Corriere della Sera», el último episodio del enfrentamiento entre Habermas y Fest se ha saldado con el secuestro momentáneo del libro del segundo. La sentencia del tribunal de Hamburgo exigía la retirada de los párrafos de la discordia a la editorial Rowohlt porque en caso contrario no podría reanudar la venta.

La editorial ha anunciado que recurrirá el fallo judicial tras argumentar que Fest no cita a Habermas en ningún momento y habla «únicamente de la superación anecdótica de un hecho pasado». No obstante, ha hecho la corrección y hoy mismo el libro, con esos párrafos suprimidos, volverá a los escaparates.
Fuente de la noticia: La Nueva España
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