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13 Enero 2011
Título: Hilos de sangre | Autor: Gonzalo Torné | Editorial: Mondadori

Sumergida en una prematura crisis matrimonial, Clara, se enfrenta a sus treinta y pocos años al reto de dar sentido al magma de sus emociones sentimentales y familiares. En un intenso y proteico relato dirigido a su hermano Álvaro, tratará de explicar (y de explicarse) el incomprendido amor que siente por su marido, el inefable Joan Marc, indagará en la tensa pero imprescindible relación con sus hermanos y, sobre todo, perseguirá la sombra fugitiva de su abuelo Gabriel, quien, a su muerte, decide legarle la historia oculta de su memoria, la verdad de su juventud: un mundo desolado en el que se entreveran los movimientos anarquistas en la Barcelona de los años treinta, la ruina de la guerra civil, el fracaso, la delación, y una espeluznante conjunción de azares que, a la postre, propiciaron el nacimiento y el testimonio de la propia Clara.

Ejecutada con precoz maestría e inédito virtuosismo, Hilos de sangre, celebración total de la novela como especie, retrato moral de nuestros días y salto al abismo del pasado, supone la irrupción en el actual panorama de las letras hispánicas de una voz contundente e insoslayable.

"Hilos de sangre es una novela verdaderamente extraordinaria, admirable, impresionante, destinada a constituir un hito en la literatura en castellano del siglo XXI, a la que aporta, personalísimamente combinadas en una ambición del todo inédita, las savias de autores tan diferentes como Juan Benet, Luis Goytisolo, Eduardo Mendoza, Javier Marías, Belén Gopegui, Luis Magrinyà o Roberto Bolaño. Por fin un verdadero acontecimiento en el escenario de la nueva narrativa española. Hay que remontarse muy atrás en el tiempo para encontrar un equivalente a la novela de Gonzalo Torné, que de buenas a primeras entra a jugar en la liga de los grandes, a la que todavía no ha accedido ninguno de su generación". Ignacio Echevarría

 

PÁGINAS DEL LIBRO

Querida hermana:

No empezaré disimulando: como preveías, he recibido la noticia sobre tu propósito de divorciarte con alarma. De este absurdo proyecto tuyo lo único que parece sensato es la idea de buscarte una vía de escape concreta cuando te decidas a salir de casa de Joan-Marc. Te complace tanto la imagen que proyecta el plan que te olvidas de emprender las acciones prácticas más inmediatas. Me figuro que ni siquiera -quiero dar por seguro que lo de convertirte en mi concuñada no es más que una ocurrencia- has evaluado las dificultades. En caso de que ya no haya vuelta atrás, te recomiendo que encauces cuanto antes la nebulosa fantasía de otro hombre en un varón concreto.

Tampoco quiero interrumpir el trazo de tu felicidad, eres tú la que me pides consejo, así que ahí lo tienes: quédate en la aburrida casa de tu marido y búscate el nervio de la vida, el estímulo afectivo y sexual, fuera de esas habitaciones. La gente se arregla bien así, sin necesidad de recurrir a los escándalos y a las fugas.

Si de verdad estuvieses enamorada de otro no tendrías que echar mano de estos quiebros retóricos para largarte. Me temo que aquí no hay ningún Indiana Jones a la vuelta de la esquina ni más garantía de que lo vayas a encontrar ahora que hace cinco años cuando escogiste con tan poco tino a la persona con la que ibas a encarnar la mejor decisión que nunca has tomado: casarte. Después de media docena de conversaciones -infructuosas- para convencerte de lo inadecuado de ese sujeto, no pretendo convertirme ahora en su defensor. Diluyamos sus características personales en el papel de marido. Si se trata de tu matrimonio, lo importante es que te procura estabilidad, orden, una posición definida, tranquilidad, acota tu tendencia a la dispersión. La institución lo hace casi todo por él, y te beneficia.

La trampa de la aritmética vital es que el saldo nunca es cero, siempre queda un remanente de desilusión. No es sensato esperar, qué se yo: una fiesta continua, sentirse a cada minuto agradecido por quedarse en el mismo sitio. Si te librases de ese idealismo infantil que te desenfoca la mirada quizás tú también alcanzarías a ver que lo que te propones es volver a salir, más desencantada, al caos y a la agitación de antes. A la caza y al tatami. Ya sé que existen casos de readaptaciones en edad avanzada, pero sólo los incautos se encomiendan a la guía benéfica del azar.

Fuente de la noticia: El Boomeran(g)
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