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16 Diciembre 2010
Título: Reportajes de la Historia. Relatos de testigos directos sobre hechos ocurridos en 26 siglos | Autores: Martín de Riquer y Borja de Riquer

Reportajes de la Historia reúne, en un estuche de dos volúmenes y 2880 páginas, 153 narraciones que abarcan veintiséis siglos de la historia de la humanidad -desde la epidemia de peste de Atenas del año 430 antes de Jesucristo hasta la guerra de Irak en 2003-, a cargo de testigos presenciales directos de los hechos relatados.

Esta obra pretende ofrecer al lector una serie de acontecimientos ocurridos en la historia y descritos por testigos directos. En esto reside la intención y la originalidad del libro que, por lo que sabemos, no cuenta con precedentes de tanta amplitud geográfica y cronológica. Las ciento cincuenta y tres narraciones que lo comprenden afectan a prácticamente todos los continentes y a veintiséis siglos de historia de la humanidad, concretamente desde el verano del año 430 antes de Jesucristo, cuando sobre Atenas cayó una terrible epidemia, hasta el año 2003, en que el presidente George W. Bush declaró la guerra a Irak. Martín de Riquer y Borja de Riquer

"El prestigioso medievalista y erudito Martín de Riquer (Barcelona, 1914) y su hijo, el historiador Borja de Riquer (Barcelona, 1945), la prueba palpable de la importancia de los genes, nada tienen que ver con el aspecto con el que cualquiera se imagina a la Sherezade de Las mil y una noches. Pero, como la princesa, también ellos cautivarán a quienes caigan bajo el poderoso influjo de sus Reportajes de la Historia (Acantilado). Cervantes, del que fray De Haedo narra la valentía con que arrostró su cautiverio en Argel, creía que no hay libro malo que no tenga algo bueno, pero él no vivió la banalización de la letra impresa. Hay libros malísimos. Y entre los muy buenos, algunos destacan por su sensibilidad y otros por su erudición. Por su amenidad, por su belleza o porque eran necesarios. En raras ocasiones se publican libros que tengan todo eso y más: vida y sangre. Un padre y su hijo, de una estirpe cuyo rastro puede seguirse en Quinze generacions d'una família catalana (Quaderns Crema), lo han logrado". Domingo Marchena, La Vanguardia

"Un libro único y monumental". Lídia Penelo, Público

"Una propuesta que no tiene parangón por ambición geográfica y cronológica". Carles Geli, El País

"Sean reyes, generales, cronistas medievales, príncipes asesinos, descubridores o periodistas de la agencia Efe o del Times decimonónico, los autores de los textos recogidos en este monumental doble volumen tienen en común haber sido testigos directos de los hechos". Ernest Alós, El Periódico

"Con Reportajes de la Historia, Acantilado reúne dos de las líneas maestras de la editorial: por un lado, la reivindicación de los clásicos -presentados, en este caso, a partir de fragmentos significativos y, en la mayoría de los casos, suculentos - y el rescate del legado abundantísimo de Martín de Riquer (Barcelona, 1914), en esta ocasión complementado por el trabajo de actualización de su hijo Borja". Jordi Nopca, Ara

 

AL LECTOR

Esta obra pretende ofrecer al lector una serie de acontecimientos ocurridos en la historia y descritos por testigos directos. En esto reside la intención y la originalidad de la obra que, por lo que sabemos, no cuenta con precedentes de tanta amplitud geográfica y cronológica. Las ciento cincuenta y tres narraciones que comprende afectan a todos los continentes y a veintiséis siglos de historia de la humanidad, concretamente desde el verano del año 430 antes de Jesucristo, cuando sobre Atenas cayó una terrible epidemia, hasta el año 2003 , en que el presidente George Bush declaró la guerra a Irak.

La importancia o la trascendencia de los ciento cincuenta y tres relatos aquí reunidos es muy diversa, pues van desde la pasión y muerte de Jesucristo, la conquista de Jerusalén por los cruzados, la llegada de Colón a América, la batalla de Lepanto, la toma de la Bastilla o la liberación de París hasta sucesos de ámbito menor, como la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya, las declaraciones de un templario procesado, las heroicidades de un Suero de Quiñones o de un García de Paredes, el informe médico sobre la melancolía de Fernando VI, sobre la muerte de Zumalacárregui, o incluso el asombro que produjo a la sociedad de París un toledano incombustible. Los autores de estas narraciones fueron forzosamente, como nos hemos impuesto, testigos directos de lo que relatan. Solamente hemos hecho una excepción, que consideramos plenamente justificada: la de la muerte de Sócrates, que aparece descrita por su discípulo Platón, quien materialmente no estuvo a su lado cuando el sabio bebió la cicuta, pero que se informó detalladamente de ello por los amigos que presenciaron tan histórico trance. En cuanto a su condición, los autores de los que hemos tomado fragmentos son de gran diversidad, pues van del cronista profesional que escribe la historia hasta el periodista que envía una crónica a su diario. Por otra parte, algunos de nuestros narradores son, precisamente, los propios protagonistas o héroes del hecho, como Julio César narrando sus campañas, Jaime el Conquistador describiendo la conquista de Mallorca, Cristóbal Colón anotando los mínimos detalles de su llegada a América, Manuel Godoy explicando, a su manera, el motín de Aranjuez, Adolfo Suárez explicando la complejidad de la transición española o Mijaíl Gorbachov describiendo el hundimiento del sistema soviético.

El lector no debe olvidar jamás que, por lo general, va a leer unas versiones parciales de ciertos hechos históricos. El autor está tan cerca de ellos y, las más de las veces, tan comprometido con lo que narra, que forzosamente se ha de mostrar parcial, aunque haga todo lo posible por ser ecuánime y objetivo. Por esta razón a veces hemos incluido dos o tres relatos de dos o tres autores que vivieron el mismo acontecimiento, lo que no deja de ofrecer cierta curiosidad cuando testigos lo ven desde diferente bando o actitud. No obstante, la falta de objetividad no quita valor al relato, pues por su condición de testimonio inmediato y directo nos transmite una serie de valores, de detalles y de impresiones que en vano buscaríamos en el mejor y más sereno historiador que se hallara alejado del hecho.

Fuente de la noticia: El Boomeran(g)
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