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2 Junio 2010
Kailas Editorial/ Amnistía Internacional. Varios autores: Paulo Coelho, Henning Mankell, Juan Goytisolo, Nadine Gordimer, Joyce Carol Oates, Ariel Dorfman... 500 páginas
Hambre, odio, persecución, barbarie, tortura, silencio, silencio, silencio. A lo largo de los siglos, nuestra especie ha ido renqueando por este planeta, dando muchas veces palos de ciego, intentando romper cadenas y echar abajo muros de la vergüenza. Pero hoy por hoy, este género que solemos llamar humano es el único capaz de llevar al potro de la infamia, a la picana de la desolación a otro ser de su misma especie.

Todavía, en las cuatro esquinas del planeta el hombre sigue siendo el más feroz de los lobos para el hombre. Ante esta carnicería muchos callan y, por supuesto, otorgan. Pero no todos. Desde que el hombre es hombre y desde que el arte es arte, otros han levantado la voz, han dicho basta una y mil veces, han dicho alto y claro que no, incluso a riesgo de la propia vida.

Dickens denunció la explotación de la Era Victoriana, Camus metió el dedo en la llaga de la opresión viniera de donde viniera, los poetas, durante siglos, ante la injusticia, la violencia, el terror, pidieron la voz y la palabra. Como lo han hecho ahora un puñado de los mejores escritores contemporáneos en el libro «Libertad», que han puesto sobre el papel magníficos textos de ficción con los Derechos Humanos como eje, como centro y como inspiración.

La última palabra«El hecho de que estos escritores hayan contribuido con sus extraordinarios dones a la causa de los derechos humanos es un signo de que la injusticia nunca tendrá la última palabra», señala en el prólogo el arzobispo surafricano Desmond Tutu. Y así lo han hecho en este emocionante título Juan Goytisolo, Nadine Gordimer, Xiaolu Guo, Paula Coelho, Henning Mankell («Una de las cosas más difíciles de asimilar en nuestros días y en nuestra época es que tanto sufrimiento es innecesario», escribe en el epílogo), Joyce Carol Oates y otros colegas, llegados a estas páginas dese todos los rincones del mundo.

«Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros». Es el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos. Es quizá un sueño, como el de Martin Luther King. Es un sueño llamado Libertad, y como han hecho aquí estos autores vale la pena perseguirlo, seguir luchando por él. Palabra por palabra.
Fuente de la noticia: ABC
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