generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
14 Diciembre 2009

El escritor y periodista Abel Hernández ha regresado con "El caballo de cartón" a su localidad natal, Sarnago (Soria), sesenta años después, para revivir su infancia y, con ella, la historia de un mundo desaparecido y de un pueblo, como tantos, despoblado desde la década de los ochenta.

La segunda incursión literaria de este periodista de dilatada trayectoria, que ha sido publicada por Gadir editorial, supone "una voz, un grito de alarma que pide que alguien haga algo", opinó hoy en la presentación del libro Jaime Lamo de Espinosa, ingeniero agrónomo y ministro de Agricultura con Adolfo Suárez.

Lamo de Espinosa describió la obra como "una obra de museo", un reencuentro "desgarrador" del autor con su infancia, y alertó sobre la desaparición de una cultura milenaria, enraizada en la más honda tradición española, diciendo que, si los poderes públicos no lo remedian, "dentro de poco no sabremos interpretar un texto agropecuario de hace cien años".

Denunció la "indefensión" del mundo rural y de una cultura popular frente al imperio de Internet "y la carencia de valores", y puso de manifiesto la desaparición de miles de pueblos a consecuencia del éxodo a las ciudades desde los años ochenta.

"El caballo de cartón" es, a su juicio, "el libro de los muertos; unos muertos que sólo viven en la memoria de Abel"; lo comparó con "Pedro Páramo", del mexicano Juan Rulfo, "donde los fantasmas de los pueblos van saliendo", y aseguró que su lectura le ha "llenado el alma de aromas".

El libro es "heredero" de la primera obra literaria de Abel Hernández, "Historias de Alcarama", publicada en 2008, que se ha relacionado con la prosa de la Generación del 98 por su visión histórica, poética y humana del declive de Castilla. En este libro, el autor monta una crónica epistolar dirigida a su hija Sara sobre la vida en el pueblo.

En "El caballo de cartón", el autor retoma un pequeño diario que confeccionó en su infancia a partir del cual evoca sus recuerdos sobre aquel mundo rural de escasos medios.

"Para mí es una necesidad recurrente volver a Sarnago de vez en cuando", afirmó Abel Hernández, quien aseguró que sentía que debía "ampliar el horizonte" de lo contado en su primer libro, lo que le ha llevado a escribir una obra "cargada de sentimientos", aunque reveló que no le gustaría que estuviese "cargada de desesperanza".

En su opinión, vamos hacia un mundo en el que los pueblos están desapareciendo y con ellos sus casas, sus escuelas y sus niños, por lo que con este libro ha querido rendir un pequeño homenaje a ese mundo en extinción, a su madre "y a esas maravillosas mujeres de la tierra que tanto hicieron por este país".

Antonio Ferrer, escritor perteneciente a la Generación del 50, quiso destacar del libro la ya desaparecida relación de los humanos con los animales, como la que tenía -dijo- el propio Abel Hernández con su caballo, o su incursión en el mundo de la caza, que finalizó el día que mató a una perdiz y al momento aparecieron ante sus ojos las crías del ave.

Para el poeta y narrador Manuel Rico, "El caballo de cartón" es un libro "atípico" en el panorama literario actual, en el que se recupera una tradición de la tierra "que tiene sus raíces en Azorín, Machado o Unamuno", con la novedad del elemento autobiográfico.

"Abel Hernández nos da una visión retrospectiva de un mundo abolido", indicó Rico, quien elogió la obra como "una fiesta del lenguaje" en la que se recuperan palabras del mundo rural hoy totalmente desconocidas y se mostró convencido de que quien lo lea, se verá empujado irremediablemente a conocer Sarnago y sus calles hoy despobladas.

Fuente de la noticia: ADN
PREMIOS LITERARIOS POR ORDEN ALFABETICO
LOS MAS VENDIDOS FICCIÓN // NO FICCIÓN
Desarrollada x Serlib Internet