generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
27 Febrero 2007
La presentadora del programa nocturno 'Imaginario', de RNE, acaba de publicar un libro sobre la obesidad
La periodista Sílvia Tarragona sabe de primera mano qué sucede cuando uno o una tiene muchos kilos de más en el cuerpo. Llegó a vestir una talla 62, aunque ahora utiliza la 48. De su experiencia ha nacido el libro Te ha tocado la gorda, donde no sólo explica su caso. Anima a todas las personas obesas a aceptarse como son e ignorar los perjuicios sociales.

-¿Es una maleficio ser gordo?
-¡No! Al contrario. Con este libro explico mi proceso de liberalización. Tengo sobrepeso, nunca estaré delgada. Ser gorda es circunstancial, un hecho físico que nada tiene que ver con la personalidad.

-Pero hay personas que se sienten mal por estar obesas…
-Depende del carácter de cada uno. Soy conciente que hablo desde una posición cómoda. Tengo un trabajo que me encanta, donde resulta más fácil estar obesa. En un medio de comunicación, la gente te respeta, aunque sea por educación. Pero si uno no puede cortar el bacalao, se puede encontrar con insultos.

-¿Su gordura no le ha ocasionado problemas profesionales?
-Una vez perdí una oportunidad televisiva por estar gorda. Otra, cuando entrevisté al cantante de Mi carro, reaccionó ante mí de una manera muy peculiar, como si ser gordo fuese por dejadez personal. En mi caso, engordé por tristeza, después de la muerte de mi padre. Mitigaba el dolor comiendo. Uno no es gordo porque quiere.

-¿Ni debe ser lo mismo ser gordo que gorda?
-Ante un hombre gordo, la gente dice "qué pedazo de hombre". A una mujer con sobrepeso la llaman simplemente "gorda".

-¿Qué pretende con este libro?
-Decir a los hombres o mujeres obsesos que dejen de sentirse discriminados, si es que se sienten así, que sólo es una circunstancia. No nos tenemos que dejar pisar por nadie, aunque la sociedad primero mire el continente que el contenido.

-¿Por qué cree que se los discrimina?
-Quizás porque marcamos la diferencia, lo que siempre resulta peligroso. Nos tenemos que justificar muchas veces. Cuando salgo por la televisión, me comentan a menudo que me han visto más gorda y no si lo que he dicho les ha interesado o no. Este mundo es absurdo, donde la inteligencia o la sensibilidad no importan. Sólo cuenta el placer inmediato, que es la visualización de la imagen.

-Y para conseguir esta imagen, muchas personas, como algunas modelos, sufren anorexia. ¿Hasta tal punto es importante la imagen?
-Uno llega a enfermar para sentirse querido, ser aceptado. Tenemos que ser lo que podamos ser. Yo nunca estaré delgada, la genética me lo impide.

-Hablando de modelos, ¿cómo lleva que su mejor amiga sea Judith Mascó?
-Muy bien. Fue ella la que me ayudó en mi proceso. Llegué a un nivel de gordura peligrosa para mi salud. Es curioso que una modelo tenga como mejor amiga a una gorda. No me puede dejar la ropa, pero sí los zapatos. Calzamos el mismo número.

-Por cierto, ¿cuáles son sus tallas?
-No tengo ni idea, pero sé que estoy proporcionada. Soy una gorda con buen tipo.
Fuente de la noticia: La Vanguardia
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