generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
2 Abril 2009

Cristopher Sandford publica una excelente biografía de Roman Polanski, un cineasta total, polémico y esencial

TINO PERTIERRA Roman Polanski. Uno de los cineastas sobre los que más se ha escrito al margen de su obra. Un hombre de talento desbordante que no siempre encontró el cauce que merecía. Una figura pública (a pesar de su notoria aversión hacia lo impúdico en lo que a su vida se refiere) a la que se ha llegado a calificar de monstruo. En definitiva, una personalidad compleja, capaz de un egocentrismo extenuante y de una humildad absoluta, clásico en sus formas y rompedor en sus fondos, alérgico a repetirse pero inconfundible en cada plano. Un genio embotellado en un mundo que nunca ha comprendido: de ahí su confesada sensación de ser un exiliado en todas partes.

Acercarse a una figura de semejante calibre es un riesgo que pocos están dispuestos a asumir. Sobre todo, tratándose de alguien que sigue vivo y peleando ya entrados los 70. Cristopher Sandford tiene algo de Polanski en ese sentido: le gustan los desafíos. Probarse. Meter el cuchillo en el agua, tragar la repulsión que pueda haber en ellas, profundizar en la frenética existencia de un hombre que, para muchos, representa poco menos que la semilla del diablo. El resultado es una biografía no muy extensa, lo que se agradece, porque el resultado es una destilación de informaciones abundantes que se lee como si de una novela de acción y emoción se tratara. Una novela de supervivencia (Polanski vivió la II Guerra Mundial), de horror (su segunda esposa, Sharon Tate, fue asesinada por Charles Manson), de intriga (el director escapó de EE UU al ser acusado de estupro por seducir a una menor), de aventuras errantes (ha hecho cine en cualquier parte, nunca de cualquier manera) y, nuevamente, de superviviente en un mundo cinematográfico que lo honra por El pianista, tal vez consciente de que Polanski es uno de los últimos representantes de una estirpe de creadores que no se volverá a dar. La biografía, que no es lisonjera ni hostil, es un viaje apasionante, en ocasiones fascinante, por la vida y la obra de una persona fuera de lo común que mostró a seres comunes en situaciones excepcionales.

Polanski escribió: «Hasta donde me alcanza la memoria, la línea entre la fantasía y la realidad ha estado irremediablemente desdibujada». Una oportuna declaración de intenciones que deja claro que estamos ante un hombre que no distingue entre lo que sueña y lo que vive. La realidad de lo imaginado siempre por delante. Como destaca Sandford, en torno al director hay muchos misterios: erudito, delincuente y objeto reacio de incontables tesis doctorales, siendo el primero que dice que Polanski parece ser varias personas distintas. «¿El famoso crápula que desafió las convenciones sociales, que saltaba de cama en cama, que las prefería jóvenes, cuando no legalmente menores, o el distinguido artista engagé que dominaba cinco idiomas?» Extremadamente inteligente y un bicho raro son las dos etiquetas habituales para este hombre de baja estatura pero gigantesco talento, que perdió a su madre en el horror de l campo de concentración de Auschwitz. Como apunta el autor con perspicacia: «A mediados de los años sesenta, sus refrescantemente extrañas películas formaron parte de la revolución general que se estaba desarrollando contra la jerarquía de Hollywood, con su opresiva conformidad y un sistema de estudios que permanecían más o menos intactos desde los tiempos de Louis B. Mayer. Nadie parecía representar mejor la esperanza del talento joven e irreverente». El asesinato de su segunda mujer fue, como subraya el propio Polanski, su peor golpe, y el más prolongado. «Lo cambió todo», dijo. La prensa lo machacó en Estados Unidos. Un periodista llegó a escribir que «era alguien que uno solamente quiere tocar con unas tenazas». Nada menos. En cierta ocasión le preguntaron qué sensación producía ser un fugitivo: «Estoy acostumbrado. Siempre he sido un fugitivo». Es sentimiento de exilio como ser humano, la extrañeza esencial de la vida en este planeta, sobre todo en lugares como Hollywood en los años sesenta, es fundamental para entender muchas de las claves de la obra de Polanski. No todas, pero sí las suficientes. La prensa lo llamó monstruo cuando fue detenido por estupro y huyó de Estados Unidos. Repitámoslo para que no caiga en saco roto. Su vida ha sido una crisis de identidad perpetua, empezando por su propio nombre, que ha cambiado de registro y pasaporte varias veces en su vida. Un fugitivo incluso de sí mismo. Su carrera, subraya Sandford, presenta un toque de esquizofrenia, «rara vez se ha visto lastrada por la coherencia y menos por las secuelas o por una necesidad de plegarse a lo que esos consultores de gestión de riesgos que dirigen la mayoría de los estudios de cine llaman la población media». Sandford, biógrafo de gente como Jagger, Richards, Bowie, Clapton, McCartney y Cobain, congenia con su «criatura», de eso no hay duda, ese director capaz de arrancar un pelo a Faye Dunaway para perfeccionar un plano, y del que un colega dijo: «Todo es un reto, eso es lo divertido, si piensa que no va a haber posibilidad de que le odies, entonces no le interesa hacerlo».

Fuente de la noticia: La Nueva España
PREMIOS LITERARIOS POR ORDEN ALFABETICO
LOS MAS VENDIDOS FICCIÓN // NO FICCIÓN
Desarrollada x Serlib Internet