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19 Enero 2009

El británico Peter Ackroyd desmenuza la vida del ´poeta maldito´ a través de su obra y sus cartas. Una veintena de títulos de diversas editoriales recuerdan al autor de ´La caída de la casa Usher´

Le daba miedo la oscuridad, le gustaba pasear por cementerios y siempre vestía de negro. "Era un hombre que no sonreía nunca", dijo de Edgar Allan Poe el periodista Nathaniel P. Willis. Y es que el maestro del relato de terror, que dejó obras tan inmortales como Los crímenes de la calle Morgue, La caída de la casa Usher y el poema El cuervo , no tuvo una vida fácil. "Creo que Dios me dio una chispa de genio; pero la apagó en la miseria", manifestaba él mismo semanas antes de su muerte, ocurrida en Baltimore en 1849, cuando tenía 40 años, en circunstancias que siguen rodeadas de misterio. "Se ha convertido en la imagen misma del poète maudit, del alma maldita, del vagabundo", como explica el novelista y crítico británico Peter Ackroyd (Londres, 1949) en Poe. Una vida truncada, la biografía que publica Edhasa, uno de la casi veintena de títulos que durante este año celebrarán el bicentenario del nacimiento de Poe, que se cumple mañana lunes.

Reediciones y nuevas ediciones de sus cuentos y de su única novela, Las aventuras de Arthur Gordon Pym, en versiones completas o parciales, comentadas o anotadas, muchas ilustradas, en bolsillo y hasta álbumes para niños y jóvenes forman parte de una amplia oferta editorial que hoy habría hecho feliz a un hombre que "sentía una necesidad casi visceral de ser admirado", apunta Ackroyd. Es algo que no logró del todo hasta después de su muerte pues muchos críticos de su época calificaron sus escritos de "basura" y "chapuza". Y aunque fue alabado y admirado por Mallarmé, Baudelaire, Dostoyevski, Conrad, Joyce, Tennyson, Yeats, Conan Doyle, Wells..., ello "no lo salvó de una vida de pobreza y privaciones", añade Ackroyd. El "padre de la narración detectivesca", precursor, con su C. Auguste Dupin, de detectives como Sherlock Holmes, pionero de la ciencia ficción también impresionó a Julio Cortázar, autor de la traducción al castellano más elogiada (además del prólogo biográfico y las notas) de los Cuentos completos de Poe y cuyos derechos pueden ser comprados sin exclusiva por cualquier editorial a la Agencia Balcells que los gestiona. Así lo han hecho Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Augur, Edhasa, Páginas de Espuma y Libros del Zorro Rojo.

 

EL HUERFANO. Poe, nacido en Boston el 19 de enero de 1809, era hijo de actores ambulantes. Su padre desapareció en 1811 y su madre murió de tuberculosis cuando él tenía tres años. Edgar fue adoptado por John y Frances Allan, un acomodado matrimonio sureño. Era un chico inteligente, excitable, apasionado, amable y cortés. Con su nuevo padre la relación acabó deteriorándose, sobre todo tras la muerte de su esposa, a la que Poe adoraba. Ya en la universidad, el autor de La carta robada, que no descuidó nunca los estudios, pedía dinero a Allan para pagar sus "juergas etílicas" y sus deudas de juego, algo habitual entre los jóvenes de la época. Este acabó por excluirlo del testamento. "Poe fue un huérfano perpetuo en el mundo. Tanto su vida como sus escritos parecen atados, con un vínculo de fuego, a estas primeras experiencias de desamparo y soledad", escribe Ackroyd, que ha buceado en la obra de y sobre Poe además de en sus cartas.

Su afición a la bebida "le permitía olvidar su pobreza y su sensación de fracaso. Suavizaba su disposición nerviosa y le otorgaba confianza", añade el biógrafo, pero le llevó a ser "la comidilla de Filadelfia" y a perder varios trabajos en revistas literarias a las que su genialidad, y sus mordaces críticas, habían hecho sumar suscriptores. La borrachera más grave fue la que le llevó a la muerte: tras seis días en que nadie sabe qué hizo ni dónde estuvo fue hallado "completamente enajenado" y vestido con ropas que no eran de su talla en una taberna de Baltimore. Expiró en el hospital después de tres días de delirios. La hipótesis más aceptada es que tras emborracharlo le usaron para votar en las elecciones con nombres distintos.

 

SUS MUJERES. Las mujeres fueron importantes en su obra (Berenice, Annabel Lee, Ligeia...) y en su vida. Consideraba las relaciones con ellas como algo espiritual y "sentía necesidad constante de afecto y atención femeninos", relata Ackroyd. Cortejó y se encaprichó de muchas y se casó con una, su prima Virginia. Ella tenía 13 años y él 27. Varias, incluidas sus dos madres y su esposa murieron jóvenes. Según el biógrafo, "la imagen de la mujer muerta o moribunda, joven, bella y bondadosa, se halla en toda su obra". A los 20 años, Poe había escrito este pareado: "Yo no podía amar si la Muerte/ no mezclaba su aliento con el de la Belleza".

Fuente de la noticia: La Voz de Asturias
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