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25 Agosto 2008

´La ninfa inconstante´ aparecerá en España el 25 de septiembre

Siendo su novela más cubana es también la más inglesa", dice Miriam Gómez de La ninfa inconstante, el libro inédito que Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores pondrá a la venta el 25 de septiembre, el primer texto de Guillermo Cabrera Infante (1929-2005) que su viuda da a conocer tras la muerte del autor, hace tres años. La editorial publicará sus obras completas.

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Miriam Gómez (1940) dice que "Guillermo dejó la historia acabada, pero no corregida ni pasada a máquina. Yo no he quitado ni una coma. Sólo descarté una página, un proyecto para Carteles que no se entendía, y añadí una sola palabra: Batista, porque hay un momento en que un personaje se va a Miami, y eso se prestaba a confundir las épocas, porque la gente no sabe que los cubanos han ido a Florida siempre; ya en época de José Martí iban a Tampa, no sólo ahora. Antes de morir me dijo: ´La novela está completa, pero desorganizada. Trata de hacerlo tú, no ahora, que estás muy ocupada cuidándome, sino después, cuando acabe todo. Si no te gusta o no te ves capaz, rómpela, porque no quiero que acabe siendo publicada por gente que no me conoce y sea un horror. No olvides esto: ha de tener la intensidad de un bolero´. O de un sueño escrito".

La novela llena un vacío cronológico en el friso narrativo sobre Cuba de Cabrera Infante. "Es un puente entre La Habana para un infante difunto y Tres tristes tigres.La novela evoca algo que le pasó a Guillermo entre 1952 y 1956, cuando levantaron toda La Habana y quitaron los tranvías, pero la sitúa en 1957 para que tenga continuidad con sus otras novelas. Así, la secuencia final será La Habana...,La ninfa...,Tres tristes tigres y otras dos inéditas, Cuerpos divinos,que es la primera vez que sucede después de la revolución, y Mapa hecho por un espía,escrito tras regresar a Cuba en 1965 por la muerte de su madre, cuando era agregado cultural en Bruselas. El origen del título es un mapa de Cuba que tenía colgado Carpentier detrás de su buró, dibujado por un espía inglés". Fue la última vez que Cabrera Infante pisó suelo cubano. En 1966 marchó al exilio, y fijó su residencia en otra isla, en Londres, tras descartar el Madrid o la Barcelona franquistas.

"Guillermo ha dejado más de lo que publicó en vida", dice Miriam Gómez, que está organizando los miles de papeles póstumos, muchos de ellos escritos con "su peculiar caligrafía japonesa en los blocs que yo le compraba para que anotara lo que le pasara por la cabeza, pequeñas notas muy divertidas, cómicas, muy profundas. Él vivía para el cine y para escribir y tal vez saque un libro que se llame Hojas sueltas u Hojas libres".Todo el archivo - también hay guiones de cine inéditos, comentarios a libros...- irá en un principio a Princeton.

La ninfa inconstante (guiño a la película de Goulding The constant nymph)es un libro sobre la memoria, el recuerdo ficcionado del amor por Estela (estrella, rastro o lápida), una muchacha de 16 años, cuando en Cuba una relación sexual con una menor estaba penada con "1 año, 21 semanas y seis días", como dice un célebre bolero. Es un libro muy cubano - vuelve a aparecer La Rampa y el argot habanero-, pero Miriam Gómez señala que es también muy inglés. "Guillermo al final ya no podía leer y yo le leía a Swift, Donne, Keats, Collins, poeta que acabó loco, Rossetti, Cowper..."

De Swift está el nombre de su amada Stella, que también se llamaba en realidad Esther, como la protagonista de La ninfa...,o su poema satírico sobre el amor idealizado: "Oh! Celia, Celia, Celia shits!"; de Donne, el poema que empieza: ´Ve y coge una estrella fugaz;/ fecunda a la raíz de mandrágora;/ dime dónde está el pasado,/ o quién hendió la pezuña del diablo;/ enséñame a oír cómo canta la sirena´; está T. S. Eliot ( "tease Eliot", le llama Cabrera Infante), que pasaba el cepillo en la iglesia católica cercana a la casa londinense del escritor cubano, en Gloucester Road, South Kensington, al igual que, unas manzanas más arriba, vivía Ruskin, de quien cuenta en el libro la célebre anécdota de su parálisis en la noche de bodas, cuando el esteta victoriano descubrió, perplejo, que las mujeres, a diferencia de las pulidas estatuas y retratos clásicos, tenían vello púbico.

El libro entero es, como todos los de Cabrera Infante, una narrativa barroca - "todos los escritores cubanos son barrocos, pero no como Lezama, Guillermo es moderno"-, en el que más que un ejercicio narrativo sobre la memoria o la ciudad perdida de La Habana tiene al lenguaje como protagonista, una casa de citas con continuos homenajes y parodias a una multitud de escritores, desde Lowry hasta Bárbara Jacobs e incluso a sí mismo, referencias a canciones, películas y un sinfín de juegos o figuras literarias (paranomasias, retruécanos, aliteraciones) a través de los cuales se filtra la historia de la ninfa. "Escribir, lo que hago ahora, no es más que una de las formas que adopta la memoria: lo que escribo es lo que recuerdo, lo que recuerdo es lo que escribo", confiesa el autor en la obra.

Miriam Gómez dice que "en Cuba, una chica de 16 años es ya una mujer", nada que ver con las lolitas nabokovianas. "El personaje real en el que está basada la historia no tenía 16 años, a Guillermo le repelían los paidófilos".

Cabrera Infante conoció la cárcel por primera vez a los 7 años, cuando la policía de Batista represalió a sus padres, fundadores del Partido Comunista en Gibara. En 1952 fue censurado uno de sus relatos en la revista Bohemia por incluir "obscenidades inglesas" y tuvo que inventarse el seudónimo G. Caín (sus iniciales). Tras el triunfo de Castro, fue nombrado subdirector del diario Revolución (Granma),donde llevaba el suplemento Lunes de Revolución.La defensa del corto de su hermano, Sabá, en el que mostraba cómo se divertían los jóvenes y que fue prohibido, acabó con la supresión de la publicación. Cabrera Infante fue enviado a Bruselas y cuando volvió en 1965, tras la muerte de su madre, fue retenido cuatro meses. Ya no volvería. "A Castro - decía- la historia no lo absolverá, lo absorberá"...

Fuente de la noticia: La Vanguardia
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