generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
15 Marzo 2016

Mathias Malzieu publica 'El vampiro en pijama', su respuesta humorística ante la enfermedad.

LAURA FERNÁNDEZ

Mathias Malzieu llevaba un buen puñado de días muy pálido. Terriblemente pálido. Subir cualquier escalera le costaba una barbaridad. La sensación era la de que su cuerpo no podía seguirle el ritmo. Imposible. Así que fue al médico y resultó que no tenía el suficiente oxígeno en la sangre. Pero no, no tenía leucemia, sino aplasia medular, lo que quería decir que su médula ósea había dejado de funcionar. Y con ella, su sistema de defensas, y el motor oxigenador de su cuerpo. Pero no se preparó para lo peor. Aunque eso sí, sintió la espada de Dama Ocles (su particular y metomentodo Damocles, en femenino) pender sobre su cabeza todo el tiempo que duró el suplicio.

Tiempo que dedicó a escribir un diario que, una vez superado el mal trago, trasplante de médula incluido, se ha convertido en su último libro, Diario de un vampiro en pijama (Reservoir Books), exactamente lo que ocurrió cuando el autor de La mecánica del corazón trató de refugiarse en su imaginación y un sentido del humor a prueba de bombas con aspecto de análisis (clínicos).

"La creatividad, el arte, es una cabaña en la que resguardarte. Puede serte útil cuando quieres disfrutar de algo, pero también cuando quieres huir de otro algo. Yo la había utilizado antes, en múltiples ocasiones. Cuando me enamoraba, por ejemplo. Pero esta vez fue muy distinto", explica. El viaje, que lleva al lector de noviembre de 2013 a diciembre de 2014, del vértigo del diagnóstico a la cotidiano de una enfermedad que convierte a su portador en su propio archienemigo, en palabras de Malzieu, que imaginó durante todo ese tiempo, para su ficción, a la Muerte como "una mujer fatal" que, al final, dice, "no lo fue", huye en todo momento del dramatismo y apuesta por la fantasía, por la imaginación, y así, transforma la dura realidad "de forma dulce, poética, humorística".

Para Malzieu, la máquina que fabrica el humor es la misma que fabrica la poesía, "y se puede acceder a ella incluso en los peores momentos". El escritor es también cantante, líder de Dionysos, uno de los grupos más importantes del pop francés, y ha coqueteado incluso con el cine (es responsable junto al genial Luc Besson de la adaptación de su primera novela, La mecánica del corazón). Sabía que, tanto si salía de esta como si no, su libro iba a llegar a todas partes y probablemente serviría de ayuda a mucha gente. Aunque no lo escribió con esa intención. "Es emocionante recibir tantos mensajes de gente que ha pasado por lo mismo, o está pasando por ello ahora mismo. Al escribir, yo sólo estaba organizando mi resistencia personal, pero me alegro de que haya servido para que más gente se haya inscrito en el fichero de donantes", dice.

Porque eso es justo lo que ha pasado. "Lo de tener una enfermedad rara es una lotería cruel, pero hay otra lotería, una mágica, que tiene que ver con ese fichero y la posibilidad de que tus células salven a otra persona. Con que el libro haya servido para salvar a una única persona ya habrá valido la pena", comenta Malzieuque, quien en el tiempo que estuvo enfermo, escribió más que nunca. Llegó a grabar tres discos.

Además de su chica, y su imaginario -"que de repente era lo único que tenía allí dentro"- y de echar de menos cualquier acto cotidiano -"hasta ponerme mi propia ropa"- Malzieu contó en el hospital con la ayuda de Walt Whitman. "Había leído Hojas de hierba hacía 10 años, de adolescente, y me había encantado, pero en cierto sentido es como si lo hubiese olvidado. Me reencontré con él gracias a la enfermedad. Los versos de Whitman me acompañaron durante todo el tiempo que pasé en el hospital, y se aseguraron de mantenerme a salvo".

Fuente de la noticia: El Mundo
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