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21 Diciembre 2015

El mundo del cómic y la ilustración es cada vez más brillante y variado. De las historias más íntimas a la Historia de un continente o las aventuras más épicas, todo cabe en las viñetas.

Los cómics son un medio maravillosamente versátil. No sólo abarcan todos los géneros imaginables –desde los clásicos de este formato, como los superhéroes o el humor, hasta la autobiografía o la crónica histórica–, sino que incluso, usando los mismos elementos que otras obras, pueden lograr resultados totalmente divergentes.

Sirva como ejemplo el que dos de los mejores cómics publicados en este final de año tengan como centro una casa y narren historias sucedidas a lo largo de mucho tiempo con un estilo realista y, sin embargo, busquen –y consigan– cosas totalmente distintas. En el muy apropiadamente titulado «La casa» (Astiberri, 16 euros), Paco Roca cuenta la historia de una familia a través de los recuerdos acumulados en una residencia de veraneo que tres hermanos tienen que poner en orden para venderla tras la muerte de su padre. En cambio, Richard McGuire narra en «Aquí» (Salamandra Graphic, 29 euros) el devenir de toda Norteamérica durante milenios con un «plano fijo» centrado en un rincón del salón de una casa cualquiera. Un relato cercano y emotivo y otro monumental salen combinando los mismos ingredientes.
Vidas diversas

Una de las bases del cómic de autor actual es la autobiografía. Y uno de los grandes focos de esa tendencia es el cómic independiente norteamericano que vivió un «boom» en los años 90. La génesis, «Peepshow» (Fulgencio Pimentel, 23 euros), cuya historia cuenta uno de sus protagonistas, Joe Matt. El protagonista nos habla (con muchísima gracia) de su vida de vago, neurótico y tipo lamentable en general. La autobiografía se ha extendido por otras geografías, como demuestran «Wonderland» (Astiberri, 17 euros), del italosuizo Tom Tirabosco, o «El hijo del legionario» (Fulgencio Pimentel / Pepitas de Calabaza, 25 euros), del español Aitor Saraiba. Y hay quien aprovecha el género para hablar de temas de calado social, como la vejez, que explora Roz Chast a través de sus padres en «¿Podemos hablar de algo más agradable?» (Reservoir Books, 26,90 euros). Encontramos también ejemplos de autobiografía que preceden la estela estadounidense, como los que realizaron en Japón el recientemente fallecido Shigeru Mizuki o Yoshiharu Tsuge, autor de la (solo) semiautobiográfica «El hombre sin talento» (Gallo Nero, 20 euros).

Si sigue sin decidirse sobre qué cómic leer, Santiago García propone cerca de 80 títulos en su último libro

Hay quienes optan por hablar de su obra, y no de su vida. Como el gran Art Spiegelman, de quien Reservoir Books publica «Co-Mix» (38,90 euros), una retrospectiva de toda su carrera a través de cómics, dibujos y bocetos, espléndidamente editada. También hay quien aborda las carreras de otros: Joan Manuel Soldevilla le dedica un libro a «Ángel Puigmiquel. Una aventura gráfica» (Diminuta, 24 euros), y en «Vida de los más excelentes historietistas» (El Nadir / Inefable, 14,90 euros) Adrián Bago, César Sebastián, René Parra y Víctor Puchalski retratan a otros cuatro autores: Méndez Álvarez, Jack Cole, Tom de Finlandia y Nazario, célebres transgresores en su época. Pero no todas las biografías en cómic se refieren a autores de tebeos. Los veteranos José Muñoz y Carlos Sampayo le dedican una muy recomendable a «Billie Holliday» (Salamandra Graphic, 19 euros).

Pese a tanta biografía, la ficción no se descuida, ni mucho menos. A veces con tramas a ras de suelo, como «The Lonesome Go» (Sapristi, 26,90 euros), donde Tim Lane viaja por unos Estados Unidos llenos de «diners», roqueros y perdedores. O la bellísima «Otoño», de Jon McNaught (Impedimenta, 18,95 euros), que recoge dos cuentos de un día otoñal en una pequeña ciudad inglesa; historias pequeñas, en las que no pasa gran cosa, pero llenas de una melancolía a tono con el paisaje.
Galaxias y bosques

Otras veces, en cambio, la ficción viaja a las estrellas, como en «Yuna», una crónica de amor y ciencia ficción del reciente ganador del Premio Nacional de Cómic Santiago García, acompañado esta vez del dibujante Juaco Vizuete (Astiberri, 19 euros). O a lugares situados a mitad de camino entre los cuentos clásicos y los terrores más profundos, como hace Emily Carroll con «Cruzando el bosque» (Sapristi, 21,90 euros), una colección de relatos de horror que nos recuerda que aunque nada nos pase en la oscuridad al lobo solo le hace falta tener suerte una vez para devorarnos. E incluso algunos se meten dentro de otros libros, como Nicolas Mahler en «Alicia en Sussex» (Salamandra Graphic, 20 euros).

Hablando de prestar atención a historias clásicas, también se han lanzado en estos meses muy buenas recopilaciones de cómics históricos, como «Malditas pesadillas indigestas» (Reino de Cordelia, 20,95 euros), que reúne los primeros años de «Dream of the Rarebit Fiend», la segunda serie más conocida del creador de la también onírica «El pequeño Nemo», Winsor McKay. O la colección de «Lo mejor de Betty Boop» (de Max Fleischer; Kraken, 35 euros). También de autores más recientes, como «El Macanudazo», de Liniers (Reservoir Books, 39,90 euros).

Una de las bases del cómic de autor actual es la autobiografía, practicada en todo el mundo

Además, encontranos títulos que muestran las virtudes de otros tebeos. Por ejemplo, los tres pequeños volúmenes que Taschen ha dedicado a «Wonder Woman», «Batman» y «Superman» (7,99 euros cada uno), que repasan la imagen de estos tres héroes a partir de portadas e ilustraciones de varias décadas. Nos ayudan a abrir boca ante el ya anunciado volumen de esta misma editorial «The Bronze Age of DC Comics» (39,99 euros), dedicado a la tercera «edad» (entre principios de los años 70 y mediados de los 80) de aquellas en las que se suelen dividir los cómics de una de las dos grandes «majors». No menos conocidos son Astérix y el resto de sus irreductibles galos, a quienes se dedica el diccionario «Astérix de la A a la Z» (Lunwerg, 29,50 euros). Y la familia Simpson son sobre todo personajes de animación, pero sus aventuras también han sido adaptadas al cómic, por lo que no extraña ver en este formato «Los Simpson. La historia familiar» (Roca, 29,90 euros), una especie de álbum de recuerdos de la familia amarilla de Matt Groening.
De palabra a imagen

Hay dibujantes que se apoyan en libros de literatura o ensayo. A veces para llevarlos plenamente al lenguaje del cómic, como Irkus (M) Zeberio en «Dios ha muerto» (Bang, 25 euros), una historia muda que intenta llevar a imágenes la gestación de «Así habló Zaratustra» en la mente de Friedrich Nietzsche. Otras veces, simplemente para ilustrarlos, como hacen Carybé con «Robinson Crusoe» (Daniel Defoe; Libros del Zorro Rojo, 33,90 euros); Michael Sowa con «Esterhazy», la fábula para niños sobre la reunificación alemana escrita por Hans Magnus Enzensberger e Irene Dische (Fulgencio Pimentel, 15 euros), o Antonio Santos en su tercera colaboración con Jesús Marchamalo para Nórdica –tras «Kafka con sombrero» y «Retrato de Baroja con abrigo»–, «Pessoa, gafas y pajarita» (8,95 euros). También es el caso de los dos libros con los que se estrena la editorial AstroRey: «La metamorfosis», de Franz Kafka, ilustrado por Manuel Marsol (23 euros), y «El brazo marchito», de Thomas Hardy, con ilustraciones de Júlia Sardà (18 euros). Sin embargo, a veces no es un libro lo que se convierte en «ilustrado», sino todo un museo; un museo de Historia Natural, concretamente, en «Animalium» (Impedimenta, 25 euros), un precioso recorrido por los animales de todo el mundo, un proyecto «comisariado» por Katie Scott y Jenny Broom.

Muchos títulos que destacar y muy variados. Pero si se les ha hecho corto y desean más sugerencias para regalar(se) estas Navidades siempre pueden aprovechar que Santiago García –esta vez en su faceta de divulgador– acaba de publicar «Cómics sensacionales» (Larousse, 19,90), un repaso de 80 títulos que le han apasionado, desde el «Anacleto, agente secreto», de Vázquez, hasta el «Fabricar historias», de Chris Ware, y desde los «Cuatro Fantásticos», de Lee y Kirby, hasta «Bardín el Superrealista», de Max.

En un sitio u otro, acabarán ustedes encontrando algo que les guste. Porque el cómic, cada vez más, es para todos.

Fuente de la noticia: ABC
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