generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
15 Julio 2015

'La novela de Rebeca' trata de un escritor que crea un personaje que escribe novelas en las que... todo para que, al final, algún psicópata descontrolado se apodere de la novela. ¡Bien!

Es más fácil de lo que, en principio, parece. ¡Prestad un mínimo de atención! Miker Alvira [Pamplona, 1969] nos adentra en la mente de Simón Lugar, 'bestsellerizado' autor que escribe un 'thriller' protagonizado por Rebeca Leeman, intrépida narradora que 'caza' psicópatas para documentarse. No hace falta repetirlo, ¿verdad? Pues 'tvoió zdorovie!'. De ahí viene lo de novela 'matrioska', es decir, a la manera de esas muñequitas huecas de origen ruso que están divididas por la cintura en dos partes que encajan, que tienen en su interior otra muñeca igual pero más pequeña y así sucesivamente, hasta llegar a la más pequeña de todas ellas que es maciza.

¿Su título? 'La novela de Rebeca'. Publicada por Ediciones B. ¿Sus páginas? 270, que se leen de un tirón. ¿Sus méritos para estar aquí hoy? Es diferente a todo lo que se publica en el panorama 'negrocriminal' español en estos momentos. Original, novedosa, arriesgada, alejada de cualquier tópico. Extras que, por cierto, son muy de agradecer.

De Mikel Alvira, novelista, guionista y poeta ("escritor sobre cualquier formato que me inspire a crear", como se define a sí mismo), ya sabíamos que se trata de un autor de largo recorrido en el País Vasco. Basta con echar una simple ojeada a su extensa bibliografía para constatarlo. De hecho, él mismo se considera un grafómano (en el sentido literal del término) nacido y hecho para escribir aunque sea sobre la piel humana. "Si tuviera que resumir mi perfil [afirma] diría que no sé no escribir". Pues eso.

'La novela de Rebeca' lo tiene todo para convertirse en una de esas lecturas de verano que pueden convertir una mañana de tórrido calor en una experiencia inolvidable. Se trata de ir abriendo muñecas rusas, capítulo tras capítulo, hasta verse envuelto por una tupida red de historias, mucho más relacionadas entre sí de lo que en principio parecen, cuya principal baza se encuentra en la trepidante caza y captura de un peculiar psicópata. Novela en marcha dentro de otra novela que, a su vez, tiene forma de novela. Es más fácil de lo que parece, ya os digo. Lo que no podemos es 'spoilear' la cosa. Leedla y disfrutadla bajo el sol. No os arrepentiréis.

El informe no dejaba lugar a dudas. El cabello rubio aparecido en el estudio del pintor, sobre su hombro, claramente visible encima de la bata azul, pertenecía a Emilia Gogoarena. Todo comenzaba cuadrar. Había sido suficiente con tirar del hilo de las biografías para darse cuenta de que todas las víctimas se conocían y habían compartido aventuras a los doce años, en un grupo 'scout'.

Abásolo, en pie junto a su mesa, explicaba las conclusiones al sargento Mielgo. No disimulaba cierto brillo de vanidad al sentirse totalmente convencido de sus averiguaciones.

El maldito forense tenía razón, el muy cabrón. Me dijo que ese cabello podía ser de alguien relacionado con aquel grupo. Así que llamé a todos los que pudimos localizar. Aunque han pasado treinta años, treinta y dos exactamente, ha sido más o menos sencillo porque los 'scouts' son muy escrupulosos con sus archivos. La cosa es que el cabrón del forense me sugirió que la tal Emilia Gogoraena podía tener algo que ver porque, de todo aquel grupo, solo quedaban con vida dos, ella y Rebeca Leeman. Pedir un pelo para el análisis fue coser y cantar, Mielgo. Hay que ver lo fría que se mostró la tal Gogoarena cuando se lo solicitamos. Esa mujer es una cínica, porque la prueba del ADN no engaña: fue ella la que estuvo en el estudio del pintor y se dejó un cabello sobre el hombro del pobre hombre. Mielgo, vamos a detenerla. Dispón el operativo. Salimos en una hora. ¡Dios, qué fácil ha sido todo.!

Fuente de la noticia: El Mundo
PREMIOS LITERARIOS POR ORDEN ALFABETICO
LOS MAS VENDIDOS FICCIÓN // NO FICCIÓN
Desarrollada x Serlib Internet