generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
8 Junio 2015

Jesús Cañadas, autor de la novela de horror 'Pronto será de noche', nos da las cinco cosas imprescindibles para que el fin del mundo se nos haga más ameno.

En Pronto será de noche el cielo tiene un color chungo. Los pájaros caen en pleno vuelo. Se quema a gente en las calles. Vamos, que pintan bastos. El fin del mundo contado por un gaditano y editado por Valdemar, el templo para el amante de la literatura de horror en España a la que le ha dado por fichar autores españoles. Pero aunque esta novela de Jesús Cañadas sea malrollera —elegir un atasco como escenario y encasquetarles a los que esperan en los coches un apocalipsis es tener muy mala hostia— que en su portada salga el toro de Osborne con la cruz invertida del Anticristo da que pensar que su autor es un cachondo. Nos lo demuestra en esta lista de lo imprescindible para que el apocalipsis, caso de que nos pille, se haga más llevadero.

Un carrito de la compra

Aunque no tengas niño desnutrido pero guapo que te ayude a empujarlo, queda de lo más resultón y supondrá un gran cable en caso de que te toque la lotería y te encuentres un colmado sin saquear, con sus jamones colgando, sus latas de escabeche y sus morcones. Eso sí, cuando lo lleves a través de ciudades desiertas te acordarás muy fuerte de aquella alcaldesa que prefirió poner macetas y parques antes que rampas en cada esquina.
Un amigo gracioso

Será el primero que muera y lo sabes. Llévatelo para que se lo coman los zombies, o lo despedacen los merodeadores, o lo aplasten las ruedas del camión de Imperator Furiosa mientras tú te escapas sin mirar atrás, como los buenos tipos duros. Bonus: si eres más tipo drama queen, podrás incluso sacrificarte por él y así nos quedamos todos tranquilos.
Un palo


Olvídate de las pelis americanas: las balas se gastan, las motosierras se quedan encajadas en los troncos y no hay Dios que encuentre un bate de béisbol de los buenos en España. Mejor el clásico palo de romería o del camino de Santiago, para endiñarle en la cabeza al primer superviviente intensito que se ponga tonto.
Calcetines


Gracias a Ewan Mcgregor, todos conocemos ya la técnica de las cuatro posiciones para estar usando los mismos calzoncillos semana y pico. Pero no hay sensación más maravillosa que meter los pies en unos calcetines nuevos. Llévate tres pares.
Una foto



Admitámoslo, no existen las historias post-apocalipticas. Tarde o temprano el apocalipsis te termina pillando y te matan. Así que llévate una foto guapa, la de ese viaje de instituto, o la de tu décimo cumpleaños, o esa que sales con tus padres cuando acabaste la carrera. Será lo último que mires antes de que se acabe. ¿Qué pasa, te ha dado bajona? Esto es el apocalipsis, ricura.

Fuente de la noticia: El País
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