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12 Marzo 2015

Pedro Simón se estrena en la novela con un duro retrato de la crisis.

Pedro Simón no tiene Twitter. Es del Altlético de Madrid. Camina con las patas levemente arqueadas, a lo John Wayne. Tiene un mirar vivo, a días fuerte y a ratos glauco. Escucha como nadie y luego cuenta lo que puede contar de esas historias torcidas que dan contorno a la peña cuando uno ahonda por dentro con delicadeza. Habla de gentes para los que la vida hace mucho que no es acogedora. Habla de los jodidos, los arrasados, los que ya no cuentan. Habla de esa otra España reducida a estadística, a unidades de millar, a postal de llanto. Y les da foco. Y les pone nombre. Y a la vez denuncia con ellos lo que ellos no pueden denunciar porque sus infiernos ya no tienen hueco en las noticias. Con todo eso hace periodismo en EL MUNDO. Y con los impactos de tantas vidas que ha conocido en los albañales del mundo ha armado una novela que ahora publica La Esfera de Los Libros, 'Peligro de derrumbe', con prólogo de Enric González y armada con prosa limpia y dura.

Pedro Simón convoca a nueve personajes en una sala de espera donde aguardan para una entrevista de trabajo. La oferta emitida es deplorable. Y la selección la hace un director de Recursos Humanos tan infame como su propuesta laboral. El perfil de los escogidos es un aguafuerte veraz de lo que ahora se vive en España: jóvenes, adultos, universitarios cualificados, gentes con la formación elemental, inmigrantes, desplazados... Todos igualados por la base: el desempleo. "Esa es la gente de la recuperación que esgrime Mariano Rajoy. Aquí son personajes de ficción, pero más allá del realismo social de esta novela podrían ser ciudadanos reales. Están construidos con la materia prima de estos ocho años que llevamos de crisis. Gente abocada a la desesperación o que engulle ansiolíticos como única salida a sus desesperaciones. Es tremendo lo que hay por ahí. Demasiada gente lo pasa muy mal. He intentado aportar contra ese apostolado mediático que augura eso de que empezamos a estar bien".

- ¿Por qué recurrir a la literatura?

- Tenía curiosidad y ganas de salir del cerco de los dos folios y medio y escribir a campo abierto.

Habla sin afectación y esquivando el halago. A Pedro Simón hay que verlo en la redacción de este periódico para entender mejor que su escritura no busca jaleadores sino cómplices. Gasta una conciencia social honda con la que jamás sermonea. Mira, piensa, apunta y escribe. No va de embajador de causas perdidas ni se queda a vivir dentro de sus reportajes. Cuenta las cosas tal y como son. Sin perforar el ánimo con trucos de lágrima. Y si es posible hace un quiebro irónico para relajar solemnidades y desactivar tremendismos. "A la hora de confeccionar esta novela y sus personajes me sucedía como me sucede en los reportajes para el periódico: necesito empatía con aquellos de los que hablo. De ahí que haya tirado de historias conocidas por mí. Eso, a veces, afecta el ánimo. Me sucede escribiendo como a Tía Anica la Piriñaca cantando. Sostenía que era consciente de que cantaba bien cuando la boca le sabía a sangre... Pues a mí me sucede lo mismo, siento que hay algo bueno cuando percibo rabia y fuerza al escribir".

- ¿Este libro duele?

- Sí. Pero no lo he vuelto a releer desde que lo entregué. Y casi no lo retoqué. Me costaba volverlo a leer. Aquí hay muchos arquetipos de la crisis, hay una trama y una literatura sin pretensiones literarias. He preferido una narración descriptiva.

Y el resultado es una novela extrema sobre la crisis económica y social que arrancó a finales de 2007. Aquella que ha generado una nueva clase social: los infrapobres. Los que no están aún en la miseria económica, pero sí los márgenes de casi todo. Los nueve personajes que reúne Pedro Simón en 'Peligro de derrumbe' van punteando sus identidades según pasan las horas de espera para la entrevista. Y en todos ellos hay una obsesión: qué sucederá si no consiguen el empleo. "Ése es el peligro de derrumbe. El de la gente que está al borde del abismo y un mal gesto los echa a rodar cuesta abajo definitivamente. Ahí es cuando el hombre manifiesta en crudo su fragilidad, su desamparo", explica. Ahí donde su intemperie es inconsolable.

Ha escrito durante un año en un régimen cartujo: empezando a las seis de la mañana. Antes de que comience la pedriza de voces de los hijos. Antes de que Ana ponga en orden a la tropa. Antes de que el sol dispense bondades por la ventana.

- La literatura puede ser una desobediencia, ¿también un bálsamo?

- Casi todo lo que hago, lo hago pensando en mis hijos. Aunque suene simplón. Para explicarme (y explicarles) por qué a este mundo cabrón se le ha ido la brújula al lado peor. Por qué hemos perdido el norte... No sé si hay bálsamo, pero esta es la novela que yo quería escribir.

Pedro Simón no abrirá cuenta en Twitter (lo prometió). Seguirá amando al Atlético. Y mañana volverá a esta redacción, con las patas levemente arqueadas y los ojos a veces fuertes y a veces glaucos, para contar la historia de tantos invisibles. Con un periodismo que denuncia y emociona. A lo rebelde.

Fuente de la noticia: El Mundo
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