generico informar a su mdico acerca de los remedios a base de hierbas, vitaminas y aditivos si se da el caso.
23 Diciembre 2014

Título: El monstruo de Hawkline | Autor: Richard Brautigan | Traducción: Damià Alou | Ilustrador: Anders Nilsen | Editorial: Blackie Books | EDICIÓN ESPECIAL 40ª ANIVERSARIO | Encuadernación: Cartoné | Tamaño: 21,5 x 14,5 cm | Páginas: 192

Si no existiera Richard Brautigan habría que inventarlo. El problema es que solo Richard Brautigan podría  imaginar a alguien tan único como Richard Brautigan.  Al menos en una de sus novelas. Y todo esto podría suceder, porque nada  es imposible en El monstruo de Hawkline, un western cómico-gótico (lo pretendieron filmar Hal Ashby y Tim Burton, aunque sería perfecto para Tarantino o los hermanos Coen) considerado como uno de sus textos más convencionales.

¿Qué es «convencional» para Brautigan, el gurú de la contracultura estadounidense? Pues una pareja de cowboys asesinos a sueldo, una Niña Mágica, dos hermanas idénticas y un mayordomo gigante enterrado dentro de una maleta en una mansión amarilla de Oregón rodeada de nieve aunque el termómetro marque más de 30 grados. Una casa encantada y siniestramente encantadora en la que pueden aparecer plumas verdes en los zapatos, donde los habitantes se quedan desnudos repentinamente o pierden el hilo enzarzándose en conversaciones delirantes (y en posturas sexuales impensables) mientras intentan resolver un caso: el de un monstruo, surgido de un experimento fallido con unas enigmáticas Sustancias, que podría tomar la forma de una luz (acompañada de una sombra patosa y con remordimientos)... Nada es imposible en El monstruo de Hawkline, un western cómico-gótico considerado como uno de sus textos más convencionales. ¿Y qué es «convencional» para Brautigan, el gurú de la contracultura estadounidense? Pues una pareja de cowboys asesinos a sueldo, una Niña Mágica, dos hermanas idénticas y un mayordomo gigante enterrado dentro de una maleta en una mansión amarilla de Oregón rodeada de nieve aunque el termómetro marque más de 30 grados. Una casa encantada donde sus habitantes se quedan desnudos repentinamente o pierden el hilo enzarzándose en conversaciones delirantes (y en posturas sexuales impensables) mientras intentan resolver un caso: el de un monstruo, surgido de un experimento fallido con unas enigmáticas Sustancias...

Uno de los libros más célebres de los setenta y de Richard Brautigan, el escritor más milagroso de la literatura estadounidense del siglo XX. Uno de esos autores que cuentan con tantos seguidores apasionados que su apellido es ya un adjetivo. Sin duda, una novela muy Brautigan.


La clase de equitación

Estaban agazapados con sus rifles en el piñal, observando cómo un hombre enseñaba a montar a caballo a su hijo. Era el verano de 1902 en Hawai.

Llevaban mucho rato sin decir nada. Simplemente permanecían al acecho observando al hombre, al muchacho y al caballo. Lo que veían no les hacía muy felices.

-No puedo hacerlo -dijo Greer.

-Esto es una putada -dijo Cameron.

-No puedo matar a un hombre mientras le está enseñando a montar a caballo a su hijo -comentó Greer-. Yo no soy así.

Greer y Cameron se sentían a disgusto en el piñal. En Hawai parecían fuera de lugar. Los dos iban vestidos de cowboys, con unas ropas más apropiadas para Oregón oriental.

Greer llevaba su arma favorita: un Krag 30:40, y Cameron un Winchester 25:35. A Greer le gustaba tomarle el pelo a Cameron por su rifle. Greer solía decir: «¿Por qué conservas este rifle para conejos cuando podrías conseguir un arma de verdadcomo mi Krag?».

Observaban muy concentrados la clase de equitación.

Fuente de la noticia: El Boomeran(g)
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