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23 Mayo 2014

El humorista debuta como dibujante con 'Demasiada pasión por lo suyo'.

A Raúl Cimas siempre le ha intrigado el tema de "los flipados". "Me encanta la gente apasionada que de repente decide jugárselo todo a una carta, ese perder el juicio por las pequeñas cosas", comenta este humorista albaceteño de 37 años en una conversación en una cafetería de Madrid. Esa idea es el motor de su debut como dibujante de cómics con 'Demasiada pasión por lo suyo', que acaba de editar Blackie Books.

Aunque hasta ahora se ha ganado la vida con el arte de la risa, el gusanillo de los tebeos siempre estuvo ahí. "Cuando era niño era lo que más me gustaba. Convertirme en dibujante era mi objetivo cuando me apunté a Bellas Artes en Cuenca". Allí coincidió con la cúpula del programa 'La hora chanante': sus paisanos Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla. También estudiaba en la facultad Julián López, que es de El Provencio (Cuenca), y con el que ahora mismo comparte el 'show' 'Toda la verdad sobre el oso hormiguero'. A Carlos Areces le conocería más tarde, en Madrid.

"Hablar en pelotas para desnudarse por dentro"

El cómic reúne una avalancha de historias cuyo hilo conductor es el propio Raúl Cimas desnudo y tirado en el sofá de su casa junto a un yogur de piña. "La otra opción es que fuera de fresa", matiza. Por allí van pasando tipos estrafalarios, abandonados a la locura, que se despojan de sus vestimentas para abrirse en canal. "Está la metáfora de hablar en pelotas para desnudarse por dentro. También pensé que sería más cómodo dibujarles sin ropa. Si cada mañana me da pereza elegir qué me voy a poner en la vida real, imagínate tener que inventarme las prendas que lleva cada uno".

Apura su café Cimas y enciende un cigarro, para añadir: "Es la visión de un tío deprimido, que ha caído en el pesimismo. Pero he intentado tratar a mis personajes con cariño. Si no lo he conseguido, significa que habré fracasado". Se pone trascendente, y es que reconoce que, en el fondo, él también es un flipado en lo suyo. "Lo digo al final del libro: he estado flipándolo a lo grande con este cómic. Es un trabajo honesto, planteado como un catálogo de ideas viscerales".

Cita el autor a dibujantes como Peter Bagge ('Odio'), Joe Matt ('Peepshow') y Chester Brown ('Pagando por ello'), esa generación de autores 'underground' norteamericanos que nacieron en torno a los 60 del siglo pasado. Sin embargo, es cierta tendencia al humor chungo, a encontrar el absurdo en lo cotidiano, junto a sus esbozos raros de personas imposibles que parecen soportar una tremenda presión, lo que le acerca al español Miguel Noguera. "Coincidimos en la película 'Extraterrestre' (2012) de Nacho Vigalondo. Me parto el culo con él. Tiene mérito lo que hace, es muy innovador. Puede que compartamos ese gusto por la fealdad: cuando algo es perfecto no tiene la misma fuerza".

Fliper Názarin y otros personajes muy locos

La imaginación de Raúl Cimas se descubre muy loca en este tebeo. No se explica si no cómo pudo llegar a desarrollar un personaje como Fliper Názarin, un tío obsesionado con las procesiones. "Le echan de la cofradía y, por primera vez, se va a la playa en Semana Santa. Pero a escondidas seguía la actualidad de su cofradía". Son escenas con una fuerza que va más allá de la lógica, sabiduría que ha sido extraída de la incuestionable certeza del demente: "Pídele a un heavy que sea heavy sólo dos semanas al año".

Hay otras historias impregnadas de un humor negro tan extremo que resulta enternecedor. "Mi tía Concha nunca fue una persona nerviosa... Sin embargo, cometió un disparate". Así arranca "¿Por qué saltó mi tía del tren?", el relato de una señora que se tira a las vías de la estación con el vehículo en marcha, en un desesperado intento por que los demás se fijen en ella. "No es barato ser el centro de atención, siempre implica daños colaterales. Si quieres ser protagonista tendrás que hacerlo muy bien", reflexiona el creador, con cierta lógica.

Por el tebeo se pasean otros personajes: El Zombie Italiano, Fliper Tuning y Macíster (de la serie 'Flipaditos'), The San Antonio Smokers, Marinero Afro y Miguelán ("los dibujos que haces cuando fumas porros", como recuerda Yogur de Piña) y Pedro Panadero, un hombre "con una cabeza dura como un pan de antes de ayer". El conjunto ofrece un sinsentido que se disfruta del tirón, una excusa para atiborrarse de hallazgos (muy bueno lo del 'humor mínimo': aquel que "lo que provoca no llega a ser risa") y sumergirse en el vocabulario de inspiración manchega de Cimas ("hermanica" y otros giros).
Relevo generacional en el humor de España

Preguntado por la viabilidad de una gala de los Goya íntegramente presentada por el equipo de 'Muchachada Nui', Raúl Cimas contesta: "Alguna vez nos han dicho que lo mejor de la ceremonia de los últimos años han sido nuestras apariciones. Pero es un acto muy institucional. Es la gran fiesta del cine español. Hay cierta ceremoniosidad (sic) ahí. Llevar una gala entera con nuestro estilo... No sé, habría que verlo".

Cree el artista que "en Estados Unidos triunfan producciones como el programa de televisión 'Saturday Night Live' o la serie 'Louie' porque allí tienen la suerte de ser muchísimos espectadores. Puedes hacer algo para un nicho de mercado muy concreto, de los 20 a los 35 años, y que funcione y sea rentable. En España si quieres 'petarlo' tiene que gustar también a niños y abuelos, y eso te rebaja el nivel de humor". El artista participó en la serie de comedia con tintes absurdos 'Museo Coconut', de la que se llegaron a grabar tres temporadas, y conduce en la actualidad el excelente programa de humor 'Óxido Nitroso'.

Cuando se quiere reír, el albaceteño recurre a Tip y Coll, Monty Python y Gila. "Y de pequeño me lo pasaba muy bien con los especiales de Nochevieja de Martes y 13", agrega, "pero lo que me empujó a vivir de esto son Faemino y Cansado. Ellos son mi referencia, los que me enseñaron otra forma de hacer las cosas". El círculo de esta influencia se cierra ahora con 'Demasiada pasión por lo suyo', donde Javier Cansado le devuelve los piropos en el prólogo, aunque muy a su manera. "Hablamos de Raúl Cimas, un persono que siempre ha sido así: con dos zapatos te hacía un zapato".

Fuente de la noticia: El Mundo
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