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19 Diciembre 2013

EscritorEl autor vallisoletano se ha abierto un hueco en la novela negra con 'Memento mori'. Ahora presenta la segunda parte de la trilogía, 'Dies irae' .

EL LIBRO
Autor. César Pérez Gellida (Valladolid, 1974).
Título. 'Dies irae'.
Editorial. Suma.
Páginas. 568 páginas.

Cambió el confort de un buen puesto y un buen sueldo como director comercial y de marketing de una gran empresa por el vértigo del papel en blanco, las noches en vela y las jornadas interminables documentando historias. Pero César Pérez Gellida (Valladolid, 1974) ha salido ganando. Conserva esa cualidad innata de todo buen estratega de saber cuándo hay que jugársela, y ahora saborea desde la trinchera editorial el éxito del que se sabe tenido en cuenta. Los 70.000 lectores de 'Memento mori', la primera novela de la trilogía que hizo «del tirón» cuando se mudó a Madrid, ya tienen entre sus manos la segunda, 'Dies Irae' (Suma), que lo sitúa en un estimulante 'tête è tête' con otros grandes de la novela negra. El público y la crítica lo acompañan en este camino que, sin embargo, prefiere cubrir «poco a poco». Pasen y lean.

-¿Lleva bien la presión de estar a la altura con esta segunda novela tras el éxito de la primera?

-El éxito siempre es un concepto relativo. Sí lo es teniendo en cuenta que soy un escritor novel y que la novela negra se lee mucho. Sin embargo es muy difícil abrirse un hueco en este mercado, porque hay muchísima oferta y 'monstruos' en España que tienen legiones de lectores.

-¿Y cuál es la clave para que en este panorama se haya abierto un hueco?

-Yo no sigo la ortodoxia de la novela negra. No hay un caso de investigación y a partir de ahí se desarrolla la trama, sino que todo está visto a través de los ojos de Augusto Ledesma, un sociópata narcisista que termina cayendo en ese pozo del asesino en serie. Todo gravita en torno a él. Desde ese punto de vista es bastante novedoso, aunque no soy el primero que habla de un asesino utilizando su voz. Luego hay un inspector de homicidios que tampoco responde al perfil clásico de este investigador muy bueno en lo profesional y un desastre en lo personal. En este sentido, tuve la suerte de contar con un inspector de homicidios que me ha hecho ver cómo trabajan; y no tiene nada que ver con lo que nos cuentan en los libros y en las películas.

-¿Cómo es ese proceso?

-Realmente lo importante no es quién es el tipo que ha cometido el delito. Lo importante es cargarte de pruebas para que luego a ese tipo se le pueda probar la culpabilidad. Esta realidad cambió mucho el enfoque de la novela, y ésa es precisamente una de las cosas que ha valorado la crítica, que se trata el proceso de investigación de una forma muy real.

-En 'Dies irae' salta de Valladolid a Italia...

-Es que 'Dies irae' empieza cuando termina 'Memento mori'. Al final los acontecimientos llevan a Augusto Ledesma hasta Trieste. Esa es la ciudad en la que vivió durante años James Joyce, un autor que a él le influye mucho. Allí da una vuelta de tuerca a su forma de matar, porque utiliza el crimen para recoger esas sensaciones que le provoca la dominación y el acabar con la vida de una persona como inspiración para escribir una poesía. Esas poesías conforman una gran obra que él espera que sea su pasaporte a la perdurabilidad en el tiempo, su verdadera obsesión.

-Supongo que como escritor novel habrá tenido muchas referencias. ¿Ha sido un devorador de novela negra?

-No. Realmente llegué al género como algo casual. Empecé a escribir porque a mi mujer la mandaron a Madrid por motivos profesionales y yo me quedé en Valladolid, en casa, con nuestro hijo de cuatro años. Tenía más tiempo y siempre me ha costado conciliar el sueño, así que me invento historias. En una de ésas me puse a escribir, pero luego vi que me fue absorbiendo; cada vez necesitaba más tiempo y se lo iba robando al trabajo. Hasta que nos lanzarnos al abismo.

-¿Cómo fue ese momento?

-Lo hice porque me apetecía. A Olga, mi mujer, no le pareció mal; de hecho me animó, y eso fue lo que terminó de decidirme. Nos trasladamos a Madrid, y ahí acabé de escribir del tirón la trilogía.

-¿Funcionan como novelas independientes?

-Fíjate que yo creía que no. En la primera hice la presentación de los personajes y de las tramas y se va convirtiendo en una lectura adictiva, al menos es lo que dicen los lectores. Sin embargo también he conocido a gente que se ha leído sólo la segunda y que la han disfrutado igual. En cualquier caso recomiendo que se haga por orden, porque por orden salieron de mi cabeza.

-¿Es rutinario a la hora de escribir?

-Sí, mucho. Lo que pasa es que no tengo horarios. Hago unas catorce horas al día. Documentarme y escribir me ocupa mucho, y voy alternando ambas cosas para no saturarme.

-La novela tiene muchos guiños a la música y al cine. De hecho cada capítulo de la novela es el título de una canción de Vetusta Morla. ¿Cómo gestiona esa mezcla de disciplinas?

-Va muy bien esa mezcla. Ten en cuenta que yo vengo del marketing y sé qué es lo que funciona. El protagonista, que es un sociópata, se comunica a través de la música y la poesía, porque son disciplinas que tienen una visión muy subjetiva y le dan al lector mucha libertad para interpretar lo que está pasando.

-Entonces verá también su novela adaptada al cine...

-Tenemos varios contactos abiertos. El dueño de los derechos audiovisuales es Michael Robinson (el comentarista deportivo) y se mueve en ese ambiente muy bien. Él es mi agente literario y quien me abrió las puertas del Grupo Prisa para que yo pudiera publicar. Queremos hacer algo importante, aún hay que sentarse a hablarlo.

-La relación con los lectores será también muy importante

-La verdad es que me gusta, y además invierto mucho tiempo en eso, sobre todo en redes sociales. Ahí tienes que estar o no estar, pero lo que no puedes hacer es estar a medias. Está muy bien ese 'feed back' con el lector, ellos agradecen que seas cercano y accesible. Yo contesto a todo el mundo y todos los comentarios son bien recibidos, también las críticas de lectores cabreados.

-¿Qué le critican?

-Sobre todo el final de 'Memento mori', porque es un final abierto y parece que estás en la obligación de seguir leyendo la siguiente novela. Esos insultos cariñosos que llegan es porque realmente no se han dado cuenta de que la trama principal no es lo que yo estoy mostrando. En una parte pongo el foco y por otra parte sucede lo que realmente da sentido a todo lo anterior. Ante todo trato de ser un escritor honesto, no me saco conejos de la chistera, aunque sí intento mezclar esos dos planos.

-A pesar de ser un escritor novel, se le ve cómodo en esta nueva faceta...

-Es que creo que desde el momento en que publicas ya te puedes considerar escritor, aunque una cosa es eso y otra es poder vivir de ello, porque se vende muy poco. Pero yo no me puedo quejar. En marzo sale la tercera entrega de la trilogía y en junio tendré el pálpito de cómo se va a manejar todo. Entonces tomaré la decisión de seguir o no, pero yo soy optimista. De momento, ya estoy escribiendo una nueva historia, un 'thriller' ambientado en el futuro, un lío muy importante (risas).

Fuente de la noticia: diariosur.es
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